Fernando Rubio, sacerdote de la Archidiócesis de Madrid Fernando Rubio, sacerdote de la Archidiócesis de Madrid

La archidiócesis de Madrid celebra su primera Asamblea Presbiteral 'Convivium'

Los sacerdotes de la capital española se reúnen para debatir y reflexionar sobre el ministerio y sobre qué tipo de sacerdote necesita hoy la archidiócesis. El arzobispo de Madrid tuvo la intuición de juntar a todos los sacerdotes para recordarles que viven la misión conjunta, siendo todos muy diferentes, pero todos en la misma misión.

Rocio Lancho García - Ciudad del Vaticano

Este lunes, más de 1000 sacerdotes de la archidiócesis de Madrid, se han reunido en Convivium, una gran asamblea presbiteral celebrada en la capital española el 9 y 10 de febrero, convocados por el arzobispo, el cardenal José Cobo, para reflexionar sobre su ministerio y sobre el sacerdote que necesita hoy Madrid. 

“Da gusto veros y da gusto vernos”, dijo el cardenal Cobo en el saludo inicial. “Gracias de verdad por hacerlo posible y por responder a la llamada, que en definitiva es una llamada del Señor”, prosiguió el purpurado. Y puesto que es una llamada de Dios, continuaba, “qué mejor forma de empezar que poniéndonos en sus manos, poniendo el ministerio, el servicio, la entrega, la oración de cada uno de nosotros”.

El Papa León XIV también ha querido dirigir unas palabras a los presentes a través de una carta enviada en la que recuerda que “se vuelve cada vez más necesario educar la mirada y ejercitarnos en el discernimiento, de modo que podamos percibir con mayor claridad lo que Dios ya está obrando, muchas veces de forma silenciosa y discreta, en medio de nosotros y de nuestras comunidades”.

Un equipo de trabajo muy sinodal

Fernando María Rubio, sacerdote de la diócesis de Madrid, lleva dos años y medio ordenado. Además, es periodista y licenciado en comunicación corporativa y forma parte del equipo de comunicación del Convivium. En entrevista con L’Osservatore Romano define esta experiencia como una ocasión de “generar un espacio y un encuentro cuidando todos los aspectos”. Asimismo, explica que ha sido un equipo de trabajo muy sinodal compuesto por personas de diferentes generaciones, así como de la vida consagrada, matrimonios, sacerdotes... “Todos trabajando con el mismo objetivo que sale del corazón del cardenal José Cobo”, subraya.


El arzobispo de Madrid – explica el sacerdote – tuvo la intuición de juntarnos a todos los sacerdotes para recordarnos que vivimos la misión conjunta, siendo todos muy diferentes, pero todos en la misma misión. El equipo se ha encargado de dar forma a esta intuición del cardenal. “Mi implicación ha sido en la parte de la comunicación. En estos grandes eventos no es importante solo el mensaje, sino también cómo comunicamos el mensaje”, ha recordado.


El trabajo del equipo ha sido recoger todas las buenas ideas y traducirlas de una forma creativa. Como sacerdote, asegura sentirse muy agradecido por poder servir a la Iglesia desde el ámbito de la comunicación, para un objetivo tan importante como el de la comunión. “Vivimos en una época de mucha polarización social, y nosotros estamos llamados como cristianos a ser uno. Y como sacerdotes esa llamada es mucho más grande”, asevera el joven cura madrileño.

“Poder poner un granito de arena al servicio, para que los sacerdotes en estos días podamos recordar que somos siervos del mismo Pastor, que es Jesucristo, y que hemos entregado la vida para darlo todo y sentirnos uno en esta misión, ha sido una maravilla”, afirma el padre Fernando.

Preasambleas para trabajar y darle contenido al Convivium

A partir de la intuición del cardenal se crea un equipo y se empieza a enriquecer con distintos departamentos. “Hemos trabajado durante todo este curso: cada sacerdote ha recibido un material personal para ir trabajar con lecturas para la oración, testimonios de sacerdotes santos de Madrid y reflexiones”, ha subrayado.

Además, se han hecho también preguntas al pueblo santo de Dios para que los fieles de Madrid puedan decir qué sacerdotes quiere y necesita la archidiócesis. Una vez que recibieron las respuestas de los laicos, hubo un momento de preasambleas por franjas de edad de ordenación para trabajar y darle contenido al Convivium. Y de esta forma conseguir hablar de las cosas que realmente interesan e importan al sacerdote de Madrid. Por otro lado, el sacerdote asevera que “aunque seamos muchos, todos somos familia y queremos vivir esa familiaridad”.

Finalmente, el padre Fernando asegura que el evento es importante porque “el trabajo que nos debe urgir ahora mismo es la comunión, no la uniformidad, sino la unión en un mismo corazón al servicio de Cristo como bautizados y trabajar a una por el Reino de Dios, siendo diferentes”. Y destaca la importancia de “tener un espacio para recordarnos que somos una misma Iglesia, un mismo cuerpo, y también hacerlo de una manera cuidada, sin confundir eficacia con fecundidad y poder rezar juntos”. Esto, “es esencial para volver a enamorarnos de esta llamada que el Señor nos hace, reconociéndonos siervos inútiles pero ilusionados por esta misión”.

La ilusión y el empuje de las generaciones jóvenes de sacerdotes

Entre los presentes en la asamblea está Ignacio Ozores Puig, que con 26 años es el sacerdote más joven que participa. Es uno de los autores del “himno oficial”, que será un “signo muy visible de la comunión de los sacerdotes”, en la diversidad, como ha quedado tan de manifiesto en las preasambleas de sacerdotes que se han desarrollado estas últimas semanas en el Seminario Conciliar de Madrid. Así lo explica este joven sacerdote en la página web de la archidiócesis.

En esta misma línea, asegura Ignacio, Convivium “va a ser una experiencia en la que todos ganemos; creo que los sacerdotes que llevan más tiempo viviendo el ministerio nos pueden enseñar a los más jóvenes qué significa la fidelidad, la madurez, una consagración después de tantos años de vida”.


Y a su vez, precisa el joven sacerdote, las generaciones más jóvenes de sacerdotes “venimos con muchísima ilusión, con un deseo muy grande entregarlo todo, y nosotros también podemos generar ese aliento”. Según el padre Ozores, en la Asamblea Presbiteral encajarán “la ilusión y el empuje de las generaciones jóvenes de sacerdotes con la madurez y experiencia de sacerdotes que llevan tantísimos años entregando la vida”.


También precisa que “hay una comunión que no depende tanto de una afinidad y unos gustos compartidos, sino de un Amor en el que uno vive y entrega su vida”. El sacerdocio se comparte “independientemente de la historia de cada uno” y en el lugar “donde todo converge, que es Jesús”.

70 años de ministerio sacerdotal y fidelidad

También comparte su experiencia Daniel Sánchez Merino, de 95 años, quien es el sacerdote más mayor en Convivium. “En la imposición de las manos yo adquirí un compromiso” y ha sido fiel toda su vida a ello, asegura el sacerdote a la entrevista realizada en la web de la archidiócesis. Algo tenía en el corazón ya desde pequeño. “¿Por qué quieres ser sacerdote?”, le preguntó su madre. “Porque nos dicen en la catequesis que cuando uno salva muchas almas va al cielo, y yo quiero eso”. “Una forma inocente” de responder, se dice a sí mismo más de 80 años después.
Su primera parroquia, en realidad fueron dos, Cervera de Buitrago y El Atazar, donde “ahí no había ni luz ni nada”. Tal y como explica el sacerdote madrileño, entonces a los seminaristas se les preparaba para ser “cura de pueblo”. Y esto es lo que realmente le hizo sacerdote a Daniel: el contacto con las gentes, con las familias. De aquella época también destaca el compartir: “eran los años del hambre; había necesidad de todo”.

Vivían “con mucha intensidad la fraternidad sacerdotal”, algo que 70 años después se ha revelado como imprescindible en el camino de preparación de esta Asamblea Presbiteral. Sobre la convocatoria, asevera que es “ideal y necesaria cien por cien”, no solo por reflexionar sobre el sacerdocio, “sino como sentido de Iglesia”. El sacerdocio – precisa el padre Daniel - no es solo un ministerio, es una responsabilidad, y es una gracia que te da el Señor para poder tener la capacidad de seguir siendo sacerdote para siempre.

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09 febrero 2026, 15:39