Tenerife: un lugar esencial para poner rostro a la migración y a la acogida
Rocío García - Ciudad del Vaticano
Al concluir su viaje apostólico a España, el Papa ha querido visitar las Islas Canarias para dirigir su mirada hacia una de las realidades que más interpelan a la Iglesia y a la humanidad de nuestro tiempo: la migración.
Esta primera visita del Santo Padre al archipiélago expresa una de sus principales preocupaciones pastorales y humanitarias: el acompañamiento a quienes se ven obligados a abandonar su tierra en busca de un futuro mejor.
Su presencia en estas islas permitirá acercarse a una de las fronteras humanitarias más complejas y peligrosas del mundo, marcada por la intensa movilidad humana a través de la ruta atlántica.
Encuentro con las realidades de acogida: el rostro humano de la migración
El primer encuentro con estas realidades tuvo lugar en el puerto de Arguineguín, en Gran Canaria, uno de los principales puntos de llegada de embarcaciones procedentes de África occidental. Allí, el Papa León XIV sostuvo un encuentro con personas migrantes en proceso de acogida, así como con voluntarios y trabajadores humanitarios, en un gesto cercano y profundamente humano.
La visita continua el 12 de junio en el Centro de Acogida “Las Raíces”, en Tenerife, donde se prevé un acercamiento a la labor que realizan la Iglesia y diversas organizaciones sociales en favor de las personas en tránsito migratorio.
El propósito es visibilizar el rostro humano de las realidades migratorias y de los procesos de acogida e integración que se desarrollan en estos espacios, promoviendo una mirada fundada en la esperanza, la solidaridad y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.
El centro de acogida e integración “Las Raíces” es considerado uno de los espacios humanitarios más grandes del archipiélago. Está gestionado por el sistema estatal de acogida, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España, a través de ACCEM, y constituye una de las principales estructuras de atención para quienes llegan a Canarias por vía marítima.
Esta iniciativa nació como respuesta al incremento de los flujos migratorios y funciona como un espacio de acogida, acompañamiento e integración. Habitualmente alberga a alrededor de 500 residentes, aunque en los momentos de mayor presión migratoria ha llegado a recibir a más de 2.500 personas.
Su labor constante lo ha convertido en un símbolo de la respuesta humanitaria, institucional y eclesial ante el sufrimiento de quienes se han visto obligados a abandonar su tierra, en su mayoría procedentes de África occidental.
Un gesto pastoral de esperanza ante el desplazamiento forzado
Otro de los momentos significativos de la jornada tendrá lugar en la Plaza del Cristo de La Laguna, donde León XIV se reunirá con representantes de Cáritas Tenerife, institución que acompaña diariamente a personas en situación de vulnerabilidad y exclusión social.
La presencia del Pontífice en el archipiélago canario se perfila como uno de los acontecimientos más relevantes de su viaje a España. Más allá de su dimensión pastoral, esta etapa constituye también un mensaje dirigido a Europa en favor de una mayor solidaridad con las personas migrantes y de la promoción de vías legales y seguras para la movilidad humana.
En este sentido, durante la presentación previa del viaje apostólico, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, señaló que la llegada del Santo Padre a Canarias representa un “momento clave” para reafirmar la respuesta de la Iglesia ante el fenómeno migratorio, basada en la acogida, la integración y el apoyo a iniciativas que favorezcan una migración segura, ordenada y respetuosa de la dignidad humana.
Así, la etapa canaria adquiere un significado especial dentro del itinerario apostólico por España. En estas tierras, convertidas en puerta de entrada para miles de hombres, mujeres y niños procedentes de África, el Papa quiere recordar que la Iglesia está llamada a permanecer cercana a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad. Al mismo tiempo, subraya que detrás de cada cifra existe una historia, un rostro y una dignidad que merecen ser acogidos, protegidos, promovidos e integrados.
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