Santiago: El Papa nos invita a avanzar en la defensa de la dignidad humana
María Cecilia Mutual – Enviada a Tenerife
Tras la histórica visita del Papa León XIV a las islas Canarias, el Obispo de Tenerife, Monseñor Eloy Alberto Santiago, hace un balance de la estadía del Pontífice en la isla, que ha puesto el foco en la realidad migratoria y ha dejado una profunda huella en la Iglesia y en la sociedad canaria. En diálogo con Vatican News, al término del viaje apostólico de León XIV a España, el obispo nivariense destaca la fuerza de los discursos y los gestos del Pontífice, su contundente condena a quienes se lucran con la migración y su invitación a construir una sociedad más fraterna, capaz de mirar a los más vulnerables con cercanía, respeto y esperanza. “Nuestra intención ahora es que esta visita histórica no se quede como algo pasado, como un hecho histórico del calendario, sino que pueda dar mucho fruto en nuestra Iglesia diocesana”, afirma.
Monseñor Santiago, ha terminado el viaje apostólico del Santo Padre León XIV a España. ¿Cuál es su valoración de este viaje del Papa?
Pues mi valoración no puede ser más que positiva. Ha sido asombrosa la respuesta en todas las ciudades en las que ha estado el Santo Padre, en Madrid, en Barcelona, en la Isla de Gran Canaria, en la Isla de Tenerife, cómo la gente se ha volcado para escucharlo, cómo la gente ha valorado los discursos, las palabras, los gestos del Papa León XIV. Ha sido ciertamente un viaje muy exitoso en cuanto a participación, acogida de la presencia del Pontífice en nuestro país.
En esta última etapa de viaje en Canarias, refiriéndose a la realidad de las personas migrantes, el Santo Padre ha hablado de las barreras más difíciles para derribar, que no son siempre de piedra sino de indiferencia. ¿Qué nos puede decir sobre esto?
Sí, el Santo Padre ha querido subrayar en esta última parte, en la visita a las Islas Canarias, la cuestión migratoria, invitándonos a la acogida. El pueblo canario, como sabemos, es el primer punto de llegada de tantos migrantes que vienen a través de la mortífera ruta atlántica, procedentes del continente africano, que llegan a nuestras costas y se encuentran muchas veces como encerrados porque no pueden proseguir su viaje. Incluso ha hablado de ese segundo naufragio, que es el llegar y verse aquí solo, verse aquí no acogido. Y por eso invitaba en su palabra a fomentar la actitud de acogida en la Iglesia y en la sociedad, a ser una sociedad y una Iglesia acogedora de estos hermanos nuestros, para ayudarles también a que puedan ellos crecer como personas, puedan progresar y puedan integrarse en la sociedad y en la Iglesia. Sobre todo, en esa línea fue el encuentro que tuvo aquí en Tenerife, en la Plaza del Cristo en la Laguna, en la Ciudad de San Cristóbal. Un encuentro con las realidades y organizaciones de la Iglesia que trabajan en la integración social, profesional y eclesial de los migrantes que llegan a nuestras costas y también de ese gran número de migrantes latinoamericanos que también llegan a Canarias.
Justamente en la Plaza del Cristo de la Laguna, el Santo Padre ha hecho un fuerte llamamiento a quienes se aprovechan de la desesperación de las personas que buscan una vida mejor...
Fueron unas palabras muy vehementes, muy duras, ciertamente tengo que reconocer que yo, que estaba al lado, me emocioné al escuchar esa fuerza con la que el Santo Padre invitaba a detenerse a quienes trafican con seres humanos, a quienes se aprovechan de las personas y obtienen beneficio económico, estas mafias que promueven la inmigración ilegal, sin tener en cuenta la vida humana, sin respetar esa vida humana y su dignidad, llamándolos a la conversión y también indicando que ese clamor de los pobres llega al cielo, llega a Dios y que Dios lo tendrá en cuenta. Ahí personalmente me evocaba esa imagen que quizás algunos teníamos grabada de San Juan Pablo II en Sicilia, cuando también hizo un llamamiento a la conversión a la mafia, unas palabras muy duras, un gesto muy fuerte y que el Papa León XIV ha tenido aquí en Tenerife: esas palabras con esa fuerza, esa vehemencia que creo que han impactado bastante en todos los que estábamos presentes y quienes lo han leído o lo han visto en los medios.
El Papa también ha instado a aprender el “lenguaje de la cercanía” que en la isla se lleva a cabo por medio de las realidades que ayudan a integrar a los migrantes.
Sí, es fundamental el trato con las personas, mirar a la cara, el acoger, el escuchar, los gestos de ternura y de eso el Papa no solo ha hablado, sino que lo ha expresado. Yo he dicho ya, y lo reitero, que aparte del mensaje, de los discursos del Santo Padre, hay también un lenguaje no verbal que son los gestos del Santo Padre, cómo abrazaba a esos niños migrantes que casi le saltaban y él los cogía en el aire y les abrazaba con cariño, cómo miraba a las personas migrantes en el dispositivo de acogida de Las Raíces, los miraba a la cara, los saludaba uno por uno, expresaba esa cercanía a través de gestos concretos.
El mismo Santo Padre León XIV, en la exhortación apostólica Dilexi te, había hablado de esos gestos concretos que manifiestan el amor, el amor hacia los pobres. Y como he dicho, no solo sus discursos, sino sus mismos gestos lo han verificado, la importancia de la cercanía, de saber comprender a la otra persona, de manifestarle la acogida con un abrazo, con tenderle la mano, una caricia que manifiesta esa ternura de la Iglesia como madre también.
Después de esta visita del Papa, ¿cómo piensa la Iglesia aplicar a nivel pastoral sus enseñanzas?
Ese es el gran desafío que tenemos ahora y es nuestra intención que esta visita histórica, primera vez en la historia que un Papa mira a nuestra Iglesia, no se quede como algo pasado, como un hecho histórico del calendario, sino que pueda dar mucho fruto en nuestra Iglesia diocesana. Por eso tenemos previsto ver cómo desde los discursos, las homilías del Papa, podemos concretarlo en nuestra Iglesia en distintos planes pastorales, en acciones a llevar a cabo que favorezcan asimilar esa rica enseñanza que León XIV nos ha dejado aquí en Tenerife.
Ya comenzaremos a conocer el contenido de los textos y también a trabajarlos por comisiones, por departamentos, por parroquias, para que puedan ser asimilados y podamos llevarlo a la práctica y responder a esa invitación que el Papa nos hacía de seguir siendo una Iglesia acogedora, una Iglesia que trabaja con los demás, una Iglesia que anuncia a Jesucristo en esta tarea apasionante de la evangelización.
Para concluir, Excelencia, ¿qué mensaje, según usted, ha dejado el Papa León XIV a la Iglesia de Tenerife, a la sociedad española y al mundo entero?
Yo creo que nos ha dado un mensaje de aliento a vivir la fe, a vivir la fe sin complejo, a vivir la fe en el amor a los pobres, en el amor a los demás, en el amor también a una sociedad más justa, más fraterna, en un mundo en paz, en ese trabajo que hemos de llevar a cabo, no quedarnos de brazos cruzados, sino seguir adelante como Iglesia, viviendo el Evangelio, viviendo las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia, que también nos ayudan a situarnos en este mundo en este contexto internacional y hacerlo sin temor, hacerlo desde la alegría de la fe, desde el encuentro con Jesucristo. El Santo Padre, en la Plaza del Cristo, hablaba de cómo nuestra labor en la Iglesia no se queda en lo social, sino que también estamos llamados a llevar a Jesucristo a esas personas, con respeto, evidentemente, no imponiendo ni mucho menos, pero sí presentarle la propuesta cristiana del encuentro con Jesucristo, que da plenitud a la vida humana, felicidad y gozo a cada persona.
Yo creo que la invitación del Santo Padre es a seguir avanzando como Iglesia de la bienaventuranza, como Iglesia samaritana, como Iglesia servidora de las personas, en defensa de la vida humana, de la dignidad de cada ser humano. Y también en defensa de una sociedad más justa, más fraterna, de un mundo donde reine esa paz de la que Él ha hablado tanto , desarmada y desarmante, humilde, perseverante, que manifieste esa presencia del Señor y esa fraternidad universal que todos estamos llamados a vivir.
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