ODUCAL en Río de Janeiro para diseñar nuevos mapas de esperanza
La Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio) acogió, del 15 al 19 de junio, el Encuentro de la Red de Pastoral Universitaria Intercontinental de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL). Bajo el lema «Constelaciones de esperanza: La Pastoral Universitaria ante los nuevos caminos del Pacto Educativo Global», la iniciativa reunió a líderes universitarios, agentes de pastoral, religiosos, docentes y gestores de instituciones católicas de diversos países.
Más que una agenda académica, el encuentro fue una experiencia de comunión, escucha y discernimiento sobre la misión de las universidades católicas en el contexto latinoamericano y caribeño. En continuidad con la Carta Apostólica del Papa León XIV, «Diseñar nuevos mapas de esperanza», los participantes reflexionaron sobre el lugar de la pastoral universitaria ante los desafíos contemporáneos, especialmente la cultura digital al servicio de la persona humana, el cultivo de la vida interior, la promoción de la paz y la integración de saberes orientados al cuidado de la casa común.
Durante cinco días, el programa combinó conferencias, paneles, mesas de conversación de inspiración sinodal, grupos de trabajo colaborativos y celebraciones eucarísticas. En la apertura, las autoridades de la ODUCAL y de la PUC-Rio destacaron la importancia de fortalecer los vínculos entre las universidades católicas, de modo que la red sea cada vez más viva, participativa y capaz de responder, desde el Evangelio, a los desafíos de la educación superior.
En nombre de la PUC-Rio, institución anfitriona por medio de la Pastoral Universitaria Anchieta, el vicerrector de la Universidad y coordinador de la pastoral, padre Miguel Martins, S.J., destacó que la experiencia manifestó la riqueza de la diversidad en la educación católica. «La universidad católica es un espacio de encuentro, diálogo y esperanza», afirmó. Según el jesuita, la cooperación entre participantes de distintos países contribuye a renovar el compromiso con la evangelización, la formación integral y el acompañamiento de las juventudes en el mundo universitario.
Estos compromisos estuvieron presentes en los debates desarrollados a lo largo de la semana. El coordinador de la Red de Pastoral Universitaria Intercontinental de ODUCAL, Luis Alvarado Cataldo, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, destacó la consonancia de las reflexiones con los nuevos caminos propuestos para el Pacto Educativo Global. Señaló que los participantes identificaron un amplio consenso sobre la necesidad de profundizar en temas como el mundo digital al servicio de la persona humana, el fortalecimiento de la vida interior y la construcción de la paz.
Para Alvarado, las conclusiones del encuentro muestran que aún queda mucho trabajo por hacer, pero también confirman la fuerza de la colaboración entre instituciones. «No podemos trabajar aislados; necesitamos compartir experiencias para proclamar mejor el Evangelio en nuestras universidades», afirmó.
El encuentro concluyó el viernes 19 de junio con una visita al Cristo Redentor y una misa celebrada por el cardenal Orani João Tempesta, O. Cist., arzobispo de Río de Janeiro y gran canciller de la PUC-Rio, junto al rector de la PUC-Rio y presidente de la ODUCAL, padre Anderson Antonio Pedroso, S.J., en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en el campus de la Universidad. En su mensaje, el cardenal Orani invitó a los participantes a renovar el compromiso con una educación inspirada en el Evangelio y puesta al servicio de la dignidad humana.
La cooperación entre las universidades católicas, destacó el padre Anderson Pedroso, S.J., es esencial para sostener una educación integral, comprometida con la justicia, la paz y el cuidado de la vida. Para el rector de la PUC-Rio y presidente de la ODUCAL, el encuentro deja una tarea clara: ampliar los vínculos entre las instituciones, fortalecer el sentido de pertenencia a una misión común y hacer de la pastoral universitaria un espacio capaz de acompañar a los jóvenes en sus búsquedas, preguntas y esperanzas.
En una región marcada por profundas desigualdades, transformaciones culturales aceleradas y nuevas formas de fragilidad, la experiencia vivida en Río de Janeiro mostró que la pastoral universitaria no es una dimensión periférica de la vida académica. Es un espacio de servicio, escucha y encuentro, donde la fe dialoga con la cultura, donde la universidad se abre al cuidado de las personas y donde las instituciones católicas pueden seguir diseñando, juntas, nuevos mapas de esperanza para América Latina, el Caribe y el mundo.
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