Iglesia en Ceuta convoca a una vigilia de oración por la paz y la estabilidad
Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano
El administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Monseñor Ramón Valdivia, ha dirigido una carta a los sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles de la Diócesis, después de los acontecimientos vividos en Ceuta, para compartir su reflexión sobre la crisis humanitaria e institucional y proponer una respuesta eclesial centrada en la oración, la unidad y la reconstrucción de la confianza.
En su misiva, difundida el sábado 8 de agosto en el sitio web de la diócesis, el prelado reconoce que ha necesitado más de una semana para "reposar y comprender el alcance" de lo ocurrido y su repercusión más allá de lo mostrado por los medios de comunicación. Valdivia describe una situación marcada por el sufrimiento, el miedo y la incertidumbre, pero también por la serenidad de la población ceutí, que, a su juicio, evitó que las tensiones desembocaran en un conflicto mayor.
El administrador apostólico denuncia el "desastre humanitario" provocado, en su valoración, por la ambición y la corrupción. Describe, por una parte, la situación de jóvenes sin futuro, adultos que habrían aprovechado el desgobierno para huir de responsabilidades y menores expuestos a situaciones de vulnerabilidad; y, por otra, el temor experimentado por familias y comerciantes de Ceuta ante la irrupción de personas en viviendas y establecimientos.
"Todo un cóctel de emociones que podrían haber estallado en un conflicto mayor", señala, antes de reconocer que "gracias a la serenidad del pueblo de Ceuta, no se ha dado".
Santa María de África, "faro" en medio de la crisis
Frente a este escenario, Mons. Valdivia sitúa la fe como uno de los principales elementos de esperanza. En particular, destaca el papel desempeñado por Santa María de África, patrona de Ceuta, a la que presenta como lugar de refugio y signo de consuelo para la comunidad.
El prelado evoca el pasaje bíblico del profeta Elías para explicar su experiencia de la presencia de Dios en medio de la crisis. "¿Dónde está Dios?", se pregunta, para responder que no se encuentra “ni en el huracán, ni en el terremoto”, sino en “la dulzura de una Madre”.
Para Valdivia, Santa María de África se ha convertido nuevamente en el "faro" que orienta a Ceuta en medio de las dificultades. En este sentido, interpreta las celebraciones vinculadas a la patrona —la Ofrenda floral, la Función y la Procesión— no como un acontecimiento pasajero, sino como una oportunidad para tomar conciencia de la contribución de la fe a la reconstrucción de la ciudad.
“Quiero creer que (...) no ha sido un suspiro fugaz, sino un catalizador para romper la inercia que genera el miedo, la chispa para tomar conciencia de lo que aporta la fe en la reconstrucción de la ciudad, el mayor desafío que tiene la sociedad y la Iglesia en este tiempo que el Señor nos regala”.
En efecto, el martes 4 de agosto, numerosos ceutíes acudieron al Santuario de Nuestra Señora de África para depositar flores a los pies de la Virgen y encomendarle la ciudad, a sus familias y, de manera particular, a quienes sufren las consecuencias de los recientes acontecimientos. La imagen de la Patrona salió al atrio del Santuario para recibir el cariño de su pueblo en un acto en el que participaron el administrador apostólico, Mons. Ramón Valdivia; el vicario de Ceuta, P. Francisco J. Fernández Alcedo; los sacerdotes de la ciudad; representantes de las instituciones civiles, y numerosos miembros de hermandades y asociaciones ceutíes.
Agradecimiento al Papa y a la comunidad cristiana
El administrador apostólico expresa asimismo su gratitud al Papa León XIV por el mensaje pronunciado tras el rezo mariano del Ángelus del domingo 2 de agosto de 2026 en el que manifestó llevar a Ceuta “en su corazón”. También reconoce la labor de los sacerdotes, parroquias, religiosos y religiosas, voluntarios de la Casa San Antonio y de Cáritas, así como de la Hermandad de la Patrona.
Valdivia considera que la respuesta de estos grupos ha permitido ofrecer "un ejemplo de unidad en medio de tanta crispación". Por ello, pide al conjunto de la Diócesis que acompañe y anime a la comunidad cristiana de Ceuta para que mantenga vivo su testimonio de fe.
Una vigilia de oración en todas las parroquias
Como respuesta eclesial a la crisis, Valdivia propone poner la mirada en Dios y exhorta a todas las parroquias de la Diócesis a celebrar una Vigilia de oración por la paz, la estabilidad y la justicia en Ceuta, en la noche de la víspera de la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, siguiendo la propuesta del Papa León XIV.
La vigilia tendrá lugar también en el Santuario de Santa María de África. El administrador apostólico desea que la iniciativa pueda desarrollarse de la manera más adecuada para que todos los católicos de la Diócesis se unan en oración desde las primeras vísperas.
La intención, explica, no será únicamente pedir la protección de la ciudad, sino también favorecer una toma de conciencia sobre la necesidad de “madurar la fe recibida” y pedir la luz necesaria para afrontar unidos el momento actual.
Para Valdivia, lo ocurrido en Ceuta revela una transformación cultural profunda. Por ello, invita a no limitarse a esperar que la crisis sea pasajera, sino a asumir estos acontecimientos como una oportunidad para comenzar una nueva etapa.
"Estos acontecimientos me parecen que muestran la profundidad del cambio de cultura que se está generando", advierte. Ante este desafío, concluye exhortando a la comunidad diocesana a elevar la mirada y rezar unida el Padrenuestro: "'¡Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo!".
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