Marzo de 2022, una familia de refugiados parte hacia Polonia Marzo de 2022, una familia de refugiados parte hacia Polonia  (ANSA)

Ucrania, la vida suspendida de los refugiados

Cuatro años después del inicio del conflicto, aproximadamente 10 millones de ucranianos viven lejos de sus hogares. Entre los desplazados internos y los refugiados en el extranjero, la necesidad de asistencia humanitaria crece, al tiempo que se agravan las dificultades económicas y psicológicas. A pesar de todo, el deseo de regresar sigue siendo fuerte.

Stefano Leszczynski - Ciudad del Vaticano

La guerra en Ucrania entra en su quinto año, dejando tras de sí no solo territorios en disputa, sino, sobre todo, vidas destrozadas y comunidades fracturadas. Hogares, escuelas, hospitales e infraestructura energética siguen sufriendo daños, lo que afecta directamente a la población civil. Según la Misión de Observación de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania, 2025 fue el año más mortífero para la población civil: más de 2.500 personas perdieron la vida y más de 12.000 resultaron heridas. Estas cifras confirman que el conflicto aún está lejos de resolverse y demuestran la intensificación de los ataques y sus consecuencias para la infraestructura esencial.

Diez millones de personas lejos de casa

Aproximadamente 10 millones de ucranianos viven actualmente lejos de sus hogares. De ellos, 3,7 millones son desplazados internos: han huido de los combates, pero han permanecido dentro de las fronteras del país. Otros 5,9 millones han buscado protección en el extranjero. «El flujo de refugiados ucranianos al extranjero sigue siendo una realidad», explica Elisabeth Haslund, portavoz de ACNUR en Ucrania. La principal razón sigue siendo la inseguridad, agravada por la crisis energética causada por los continuos bombardeos de infraestructuras. Según datos de Eurostat, en 2025, la Unión Europea, junto con los cuatro países asociados al área Schengen (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), expidió 670.000 permisos de residencia temporales a ciudadanos ucranianos, lo que supone un descenso del 12 % en comparación con 2024.

La emergencia dentro de las fronteras ucranianas

Al menos 11 millones de personas en el país necesitan asistencia humanitaria. Detrás de esta cifra se esconden necesidades concretas: alimento, refugio, atención médica, apoyo psicológico y acceso a servicios básicos. La mayoría de los desplazados internos siguen concentrados en las regiones orientales, en particular, en Járkov y Dnipro, intentando permanecer lo más cerca posible de sus hogares. La capital, Kyiv, también se encuentra bajo presión por la continua afluencia de refugiados. Uno de los problemas más acuciantes sigue siendo la vivienda, especialmente, para las personas mayores y vulnerables. El apoyo en materia de vivienda y atención médica para quienes no tienen alternativas es una prioridad para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. 

El caso italiano: una integración fallida

Los refugiados ucranianos también presentan características únicas en el contexto italiano. «Los ucranianos en Italia nunca han dado la impresión de querer establecerse permanentemente», explica Filippo Ungaro, portavoz de ACNUR en Italia. Muchos niños han seguido asistiendo a escuelas ucranianas en línea, y su nivel de italiano sigue siendo relativamente bajo. Otro problema crítico es el registro civil: muchos no están inscritos, lo que les impide acceder a los servicios sociales municipales y a las ayudas para el alquiler. A menudo dependen de redes informales de familiares y amigos.

Una resiliencia que no debe normalizarse

En la segunda mitad de 2025, los riesgos para la población desplazada y otros grupos vulnerables aumentaron. Sin embargo, a pesar de los bombardeos y las dificultades cotidianas, la gente sigue yendo a trabajar y llevando a sus hijos a la escuela. Sin embargo, esta ostentosa resiliencia no debe convertirse en la norma. Tras la aparente capacidad de adaptación se esconde una presión constante, especialmente psicológica. El 42 % de los refugiados reporta problemas de salud mental, con porcentajes aún mayores entre las personas mayores, los enfermos crónicos y las familias monoparentales.

El deseo de volver y las dificultades económicas

A pesar de todo, aproximadamente 1,4 millones de refugiados han regresado a Ucrania, permaneciendo en el país durante al menos tres meses. Esto es una muestra del deseo generalizado de regresar, cuando las condiciones lo permitan. Según la última encuesta sobre intenciones realizada por ACNUR, el 61% de los refugiados en el extranjero y el 73% de los desplazados internos esperan regresar a casa algún día. Sin embargo, también está creciendo el número de quienes se resignan a no poder regresar nunca a su país de origen.

ACNUR ha contribuido a la reparación de más de 55.000 viviendas dañadas por los combates. Sin embargo, las dificultades financieras, agravadas por los recientes recortes en la cooperación internacional, limitan su capacidad de intervención: menos recursos significan menos personas ayudadas. La línea del frente continúa desplazándose lentamente. Pero la brecha más profunda no es meramente geográfica: atraviesa las vidas de millones de personas, suspendidas entre la esperanza de paz y la necesidad de reconstruir un futuro lejos de casa.

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24 febrero 2026, 11:28