El funeral de los dos hermanos asesinados en Qaryut (Zain Jaafar/Afp) El funeral de los dos hermanos asesinados en Qaryut (Zain Jaafar/Afp)  (AFP or licensors)

Palestina: alarma por el aumento de la violencia de los colonos

Mientras los ojos del mundo están puestos en la guerra en Irán y en el Líbano, en Cisjordania crecen las agresiones y los asentamientos israelíes. El área de Ush Ghurab, cerca de la aldea de Beit Sahour, se encuentra en peligro. El llamamiento del alcalde: "Pedimos a la comunidad internacional que actúe de inmediato para detener la expansión de los asentamientos".

Beatrice Guarrera - Ciudad del Vaticano

Disparos, agresiones contra civiles, vandalismo, demolición de viviendas y estructuras agrícolas, desarraigo de árboles. Mientras la atención mundial se centra en el conflicto en Irán y el Líbano, la violencia de los colonos israelíes en Cisjordania, en el Estado de Palestina, ha alcanzado niveles alarmantes. Las estimaciones indican un aumento de casi el 25% respecto al periodo anterior al estallido del conflicto con Irán, según la agencia palestina Wafa.

Ocho palestinos asesinados

Durante la primera semana de guerra, entre el 28 de febrero y el 8 de marzo, informa Wafa, ocho palestinos fueron asesinados. Los disparos de los colonos habrían provocado la muerte de cinco de ellos. Se trata de: Thaer Farouq Hamayel (24 años) y Farea Jawdat Hamayel (57 años), de la aldea de Abu Falah; los hermanos Mohammad Taha Abdul Majid Ma'ammar (52 años) y Faheem Abdul Majid Ma'ammar (47 años), de Qaryut; y Amir Mohammad Shnaran (27 años), de Masafer Yatta. Otros dos jóvenes murieron por disparos del ejército israelí en Hebrón, mientras que Mohammad Hussein Murra (55 años) falleció tras inhalar gases lacrimógenos mientras se defendía de un ataque de colonos israelíes. Vidas truncadas que no han hecho ruido, pero que son el símbolo de una herida abierta que sigue sangrando.

Los ataques de "colonos en uniforme"

Las organizaciones de la sociedad civil, como Breaking the Silence, una ONG fundada por veteranos de las Fuerzas Armadas israelíes, también denuncian la escalada de violencia de los colonos israelíes. En relación con los hechos ocurridos el lunes 2 de marzo en Qaryut, al sur de Nablus, la ONG informó que los autores del ataque serían miembros de una unidad de defensa regional, descritos en repetidas ocasiones como «milicias de colonos sin supervisión, armadas por las Fuerzas de Defensa de Israel y formalmente subordinadas a ellas. Su función oficial es proporcionar a los colonos los medios para defenderse». Según varios testigos, los ataques también habrían sido perpetrados en otras ocasiones por hombres uniformados, circunstancia denunciada recientemente también por la ONG israelí Yesh Din en el informe titulado: «Colonos en uniforme: violencia contra los palestinos por parte de israelíes en uniforme militar».

El dramático balance de febrero

Según datos proporcionados por la Autoridad Palestina, solo en el mes de febrero se registraron 1965 ataques contra palestinos. De ellos, 1454 fueron perpetrados por las fuerzas israelíes y 511 por colonos, principalmente en Hebrón, Nablus, Ramala, Al-Bireh y Jerusalén. Durante el mismo período, los colonos intentaron establecer cinco nuevos asentamientos, mientras que las autoridades israelíes confiscaron 2022 dunam de tierra palestina, llevaron a cabo operaciones de demolición que afectaron a 122 estructuras palestinas y avanzaron en los planes de asentamiento de cientos de nuevas viviendas coloniales israelíes.

La zona de Ush Ghurab en peligro

La alarma sobre la construcción de nuevos asentamientos también se ha disparado en las zonas alrededor de Belén, donde proliferan a simple vista desde hace años. En este momento, una zona especialmente en peligro es la de Ush Ghurab, situada al este de la ciudad de Beit Sahour, uno de los últimos terrenos disponibles para el futuro desarrollo y los servicios públicos de la ciudad. Beit Sahour ocupa un lugar único y simbólico en Tierra Santa, ya que es una ciudad de mayoría cristiana y sede del santuario del Campo de los Pastores. Por lo tanto, las amenazas a su territorio tienen implicaciones más amplias para la preservación de la presencia, el patrimonio y la identidad cristiana en la región. Durante décadas, la zona ha estado sujeta a control militar y a políticas restrictivas que han limitado su uso. Después de haber sido utilizada como emplazamiento militar durante muchos años, la base fue evacuada en 2006; sin embargo, el terreno sigue clasificado como Zona C, por lo que siguen existiendo restricciones al desarrollo y a los proyectos civiles.

Un llamado a detener los asentamientos

Hoy en día, Ush Ghurab representa la última reserva territorial que queda en la ciudad. Cualquier pérdida de esta zona limitaría gravemente la capacidad de Beit Sahour para ampliar la construcción de viviendas, desarrollar infraestructuras públicas y crear espacios verdes y comunitarios para sus residentes. De hecho, la ciudad ya ha sufrido una pérdida significativa de territorio con la expansión de los asentamientos, que ha alterado radicalmente el paisaje. Además, hoy en día, la situación en Ush Ghurab es cada vez más alarmante, tras la creación de un asentamiento adyacente a la zona a finales de 2025. El municipio de Beit Sahour ha informado de que los colonos han comenzado a acosar a los residentes y pastores locales, interfiriendo en su vida cotidiana y limitando el acceso a los pastos. «En este momento crítico —ha declarado el alcalde de Beit Sahour, Elias Iseed—, invito a las Iglesias, a los líderes religiosos y a la comunidad internacional a ir más allá de las declaraciones de preocupación y a actuar de inmediato para detener la expansión de los asentamientos y prevenir nuevas incursiones en la zona de Ush Ghurab, con el fin de evitar más tensiones y graves consecuencias para la ciudad y sus residentes. Les pedimos que se solidaricen con la población de Beit Sahour, que alcen la voz en defensa de la justicia y la dignidad humana».

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10 marzo 2026, 18:15