Somalia agrava su emergencia alimentaria por guerra entre EE. UU. e Irán
Beatrice Guarrera – Ciudad del Vaticano
Leche terapéutica y pasta de cacahuete: en Somalia estos alimentos ricos en nutrientes esenciales escasean cada vez más. De ellos depende la vida o la muerte de casi medio millón de niños menores de 5 años que sufren desnutrición aguda grave o emaciación, la forma más peligrosa de hambre. En el país, ya golpeado por la hambruna y los drásticos recortes de la ayuda exterior, la guerra entre Estados Unidos e Irán ha agravado la emergencia debido a las interrupciones en los envíos y al aumento de los precios.
Suministros racionados
Costes disparados
Reducción de la ayuda
Tras tres temporadas consecutivas de lluvias marcadas por la sequía, se estima que más de 6,5 millones de personas, es decir, un tercio de la población somalí, enfrentan niveles de hambre aguda. Según la clasificación de la Integrated Food Security Phase Classification (IPC), más de 2 millones de personas se encuentran ahora en fase de Emergencia, un nivel previo a la hambruna. Somalia también ha sufrido el drástico recorte de la ayuda estadounidense a la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que este año ha tenido que reducir considerablemente su apoyo al país, con consecuencias dramáticas como el cierre de varios centros de salud. Sobre los posibles efectos catastróficos también ha advertido Save the Children —que opera en Somalia desde 1951— en un informe titulado “Cuando la ayuda desaparece, también desaparece la infancia”. Sin financiación inmediata —denunció la ONG—, otros centros de tratamiento cerrarán, las cadenas de suministro se interrumpirán y los niños que necesitan atención no la recibirán.
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