Julia Navarro: El hombre, la palabra y su trascendencia en la era digital

Luego de la audiencia con el Papa León XIV la escritora española Julia Navarro en entrevista con los medios vaticanos comparte su experiencia: “la literatura que emana del ser humano todavía tiene mucho que aportar, porque las máquinas nunca van a llegar a la dimensión del hombre”

Arturo López - Ciudad del Vaticano

Reunidos en una pequeña sacristía dentro de la Basílica vaticana, se encontraban los escritores y literatos a quienes el Papa León XIV recibió la mañana del miércoles 24 de julio, con motivo del centenario de la Librería Editorial Vaticana.

Entre las grandes plumas de la literatura moderna, se encontraba presente la antes periodista y ahora escritora de relievo Julia Navarro quien compartió con L’Osservatore Romano y Vatican News esta entrevista. Trascendencia, nuevas tecnologías, música, así como la posición del hombre ante estas realidades, son algunos de los temas que Julia comparte con los medios vaticanos.

Para nosotros es un gran honor y un placer tenerla aquí. Como hemos dicho, se trata de un momento histórico: poder compartir con el Papa, momentos de reflexión en torno a temas que hablan al hombre de hoy. El Papa les ha dicho que «escribir, tal y como ustedes lo hacen, es un acto de verdad, de revelación. Escribir nos dice quiénes somos, en qué creemos y en qué esperamos, hacia qué mundo nos dirigimos y qué futuro soñamos». En sus obras aparece con frecuencia la búsqueda de sentido. ¿Cuáles son, en su opinión, las preguntas esenciales que sigue planteándose el ser humano de hoy?

Creo que los seres humanos siguen haciéndose estas preguntas desde el principio de los tiempos. ¿Quiénes somos? ¿Qué hacemos aquí? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? El porqué de la existencia, el porqué de la trascendencia, de la necesidad de trascendencia, yo creo que son preguntas que el hombre repite y ha venido repitiendo a lo largo de los tiempos.

Trascendencia. Hablando de trascendencia, ¿Usted cree que la poesía y la música —dado que su obra está impregnada tanto de música como de arte, — son también un lenguaje y un instrumento para hablar de esperanza y de trascendencia?

Yo creo que sí. Cualquier manifestación artística, ya sea la música, la literatura, la cultura, la escultura es también otra manera de hablar y de buscar esa trascendencia y de comunicarse con otras personas en torno a ese concepto de trascendencia. Yo creo que el lenguaje —no solamente es el lenguaje verbal, sino son también esas tantas maneras que tenemos de expresarnos—. A veces, el idioma es una barrera, pero la música no lo es, la pintura no lo es, la escultura no lo es, la literatura tampoco, porque, afortunadamente hoy se puede traducir. Hay otras formas de comunicarnos con los demás.


Porque, en realidad, la música es diversidad en torno a un sentimiento; puede ser angustia, como tantas veces lo vemos reflejado…

Puede ser angustia. En la música se reflejan todas las emociones; los músicos a través de los siglos han ido reflejado las emociones y también la evolución del ser humano, el pensamiento del ser humano. La música trasciende y nos habla también de cada época, de cada momento que le toca vivir a los hombres. Al igual que la pintura, al igual que la literatura, al igual que cualquier manifestación artística, es como si fuera una foto de un momento, de un instante.

En una sociedad cada vez más tecnológica, ¿qué puede aportar aún la literatura a la vida de las personas?

Creo que la tecnología lo que no tiene es imaginación. Por tanto, la literatura no escrita a través de una máquina, porque para mí eso no es literatura, sino la literatura que emana del ser humano todavía tiene mucho que aportar, porque las máquinas nunca van a llegar a la dimensión del hombre. La máquina se nutre de lo que otros han escrito, de lo que otros han pensado, pero la máquina no piensa. Por tanto, las palabras que salen del cerebro de los hombres aún pueden mover sentimientos, emociones y corazones. No vamos a ser sustituidos por las máquinas. ¡Es absolutamente imposible! Porque las máquinas no tienen alma. La parte creadora del ser humano es una parte del espíritu, es una parte del alma.

La primera encíclica de León XIV reflexiona sobre la palabra y la comunicación. ¿Cómo ve usted el futuro de la palabra en la era digital?

Yo quiero verlo con esperanza. Las nuevas tecnologías están ahí, y son una realidad. Los españoles sabemos, gracias a Cervantes y al Quijote, luchar contra la realidad, lo que es luchar contra los molinos de viento. No se puede luchar contra esos molinos de viento, porque están ahí, forman parte de la realidad. Pero yo insisto en que las nuevas tecnologías no pueden ocupar el lugar del ser hombre. Pueden ser una herramienta que utilicemos bien o mal. La encíclica del Papa nos habla de esto, pero más allá de cómo las utilicemos, insisto, las máquinas no tienen alma y, por lo tanto, no pueden sustituir al ser humano.

Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí.

24 junio 2026, 15:54