El Papa saluda a un niño enfermo con motivo del Día Mundial del Enfermo, el 11 de febrero. El Papa saluda a un niño enfermo con motivo del Día Mundial del Enfermo, el 11 de febrero.  (@Vatican Media)

El Papa: Caminar junto a los enfermos y los migrantes al estilo de Dios

En un mensaje a la Pontificia Comisión Bíblica, con motivo de su Asamblea Plenaria, cuya labor, dedicada al sufrimiento y la enfermedad, comienza hoy, 13 de abril, León XIV nos invita a acoger a Cristo como el único «médico que puede curar la enfermedad del alma». A continuación, anima a los exegetas a conciliar la «investigación científica» con las «experiencias cotidianas».

Daniele Piccini – Ciudad del Vaticano

El sufrimiento de quienes abandonan sus hogares y sus países, desafiando la incertidumbre, a menudo arriesgando sus vidas, en busca de una vida digna en otro lugar; o el de quienes viven a diario al margen, en las zonas oscuras de las periferias existenciales, es comparable al de quienes enferman, padecen sufrimiento físico o mueren. Cada uno de estos sufrimientos representa una «humilde ofrenda» «en unión con el sacrificio de Cristo».

El Papa León XIV lo aclaró en un mensaje dirigido a la Pontificia Comisión Bíblica, que celebra su Asamblea Plenaria desde hoy, 13 de abril, hasta el viernes 17. La reunión se centrará en el sufrimiento y la enfermedad y se titulará «Una exégesis sensible a la situación de los que sufren».

Los invito a considerar, más allá de la enfermedad, el dolor físico y la muerte, también los sufrimientos de los pobres, los migrantes y los menos afortunados de la sociedad, que están presentes en tantas páginas de la Sagrada Escritura.

El hombre y Dios unidos en el mismo sufrimiento

Con su “Sacrificio” y su “sufrimiento redentor” –explica el Pontífice, citando la carta apostólica Salvifici doloris del Papa Juan Pablo II– Cristo “participó en todo sufrimiento humano”: el hombre y Dios comparten y participan del mismo sufrimiento y contribuyen a la misma redención, aunque “la obra salvífica del único Redentor” ya es “perfecta, universal y superabundante”.

Más bien, esta realización significa que cada persona que sufre se convierte en participante, es decir, se involucra en ese trabajo y lo expresa con las características únicas que surgen de su propia historia.

 Migrantes en Lampedusa.
Migrantes en Lampedusa.   (ANSA)

La fe ilumina las preguntas sobre la muerte y la enfermedad

El Papa también señala que a menudo «incluso los creyentes flaquean» ante las preguntas sobre el significado de la enfermedad, el sufrimiento y la muerte. Sin embargo, la fe reorienta la perspectiva de estas preguntas, transformando los momentos de sufrimiento en una oportunidad para la conversión.

Sin embargo, a la luz de la fe, sabemos que el dolor y la enfermedad pueden hacer a una persona más sabia y madura, ayudándola a discernir lo que no es esencial en su vida para así volver al Señor. Esta visión de la fe la extraemos de la Sagrada Escritura y de la Tradición de la Iglesia.

En este sentido, el Pontífice anima a la Comisión a corroborar la “investigación científica” con la “atención a las experiencias comunes de la vida”, para así iluminar los aspectos más difíciles del “trabajo exegético” con la “Sabiduría de la Palabra inspirada”.

El Evangelio documenta ampliamente la atención y la compasión de Jesús hacia los enfermos, tan profundas que Cristo se identifica con ellos.

La compasión de Cristo hacia todos los que sufren es tan profunda que se identifica con ellos: "Estuve enfermo y me visitasteis".

Una solidaridad que une

El Maestro ordena a sus discípulos que «cuiden a los enfermos, les impongan las manos y los bendigan en su nombre». Esta solidaridad acerca a Dios a quienes la practican y une a las personas.

A través de la experiencia de la fragilidad y la enfermedad, también nosotros podemos y debemos aprender a caminar juntos, en solidaridad humana y cristiana, según el camino de Dios, que es compasión, cercanía, ternura y solidaridad.

Tal como informó al Papa el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y presidente de la Pontificia Comisión Bíblica, la Comisión “está analizando diversas figuras de personajes bíblicos sufrientes”: una revisión de modelos que animarán a toda persona que sufre, transmitiéndole la luz del Resucitado.

Su conjunto se convertirá sin duda en un bello símbolo de esperanza para toda persona que una su sufrimiento al de Cristo crucificado, renovando la manifestación de su rostro de amor.

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13 abril 2026, 13:15