Homilía del cardenal Parolin en el santuario mariano de Monte Berico, en la colina sobre Vicenza Homilía del cardenal Parolin en el santuario mariano de Monte Berico, en la colina sobre Vicenza 

María nos enseña a curarnos del sentimiento de superioridad que nos divide

El secretario de Estado, Pietro Parolin, ha presidido esta tarde, 8 de febrero, una misa solemne en el santuario mariano de Monte Berico, sobre Vicenza, con motivo del inicio del Año Jubilar Mariano y del Renacimiento, con ocasión del 600 aniversario de la primera aparición de la Virgen María. El cardenal ha invitado a redescubrir «esa auténtica escuela de humanidad que, mirando a María, cura a la ciudad de la enemistad social que mata, como una plaga, el cuerpo y el espíritu».

Alvise Sperandio - Vicenza

Hace seiscientos años, el 7 de marzo de 1426, la Virgen se apareció en Monte Berico, la colina que domina Vicenza, a la campesina Vincenza Pasini: la peste que en aquella época asolaba la ciudad, poniéndola de rodillas, cesó. Desde entonces, los fieles suben, y no solo el 8 de septiembre, día de la Natividad de María, en peregrinación al santuario construido allí, dedicado a la Virgen de la Misericordia y custodiado por los frailes Siervos de María, para cumplir el antiguo voto. Hoy, durante una solemne concelebración eucarística, el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, originario de Schiavon, precisamente en la diócesis de Vicenza, ha inaugurado el Año Jubilar Mariano y del Renacimiento convocado para la ocasión.

María nos indica el camino del compartir y la solidaridad

Cientos de fieles presentes en la iglesia, otros medio millar fuera, frente a la pantalla gigante instalada en la plaza de la Vittoria. Cuatro obispos junto al cardenal en el altar: monseñor Giuliano Brugnotto, pastor de Vicenza; el emérito de Vicenza Beniamino Pizziol y el de Chioggia Adriano Tessarollo; el obispo Claudio Dalla Zuanna, de la diócesis de Beira en Mozambique. Decenas de sacerdotes, un centenar de autoridades y representantes políticos, encabezados por el presidente de la región del Véneto, Alberto Stefani, el de la provincia, Andrea Nardin, y el alcalde de la capital, Giacomo Possamai. Mucha gente común. «María —fue el llamamiento del cardenal Parolin— nos invita a dejar hablar a Dios en Cristo. Nos invita a una actitud de silencio interior que se traduce en la capacidad de escuchar la voz del Señor. Solo así Vicenza, el Véneto y todos los que vengan aquí en peregrinación en este año jubilar podrán abrir muchas «puertas cerradas» y muchas historias rotas e inconclusas podrán recomenzar, dando paso a esa igualdad radical que cura el sentido de superioridad que separa a unos de otros».  

El cardenal Parolin durante la homilía
El cardenal Parolin durante la homilía

El congreso mariológico internacional

Los fieles se reunieron cerca del santuario desde la hora del almuerzo, muchos de ellos llegando a pie, a través de la subida bajo los pórticos que se extiende desde la ciudad situada debajo del monte Berico. A las 15:00 horas comenzó la función, que por la mañana había sido precedida por el Congreso Mariológico-Mariano Internacional extraordinario titulado «María Madre de la Misericordia entre la piedad popular y el renacimiento de las comunidades». El obispo de Vicenza Brugnotto dio la bienvenida al cardenal Parolin: «Que María nos muestre el camino del compartir y la solidaridad —comenzó—. Hemos subido a esta colina para sentir la presencia maternal de María y acoger su invitación a escuchar la voz de su Hijo Jesús. A Ella le presentamos los anhelos de justicia y paz que brotan de nuestro pueblo vicentino y de tantos otros pueblos».

El cardenal Parolin: «Gracias a María, una curación integral»

En la homilía, el cardenal Parolin recordó los seiscientos años de historia del santuario, «una historia hecha de esperanza, de vida, de cambio, de renacimiento». Subrayando que «la Madre de Jesús es el comienzo de la Iglesia de los resucitados», añadió que «el fundamento de lo que Vicenza y el Véneto vivieron entonces y hoy están llamados a vivir de nuevo» es el vínculo «que Dios quiso establecer entre la primera de las criaturas resucitadas y la humanidad en su camino a través del tiempo y la historia». El secretario de Estado del Vaticano recordó que «haber permitido a Dios hablar en Cristo a través de su Santísima Madre concedió la libertad de la peste: la libertad de pensar y hacer todo lo que la peste impedía, la libertad de vivir la existencia cotidiana a partir de la muerte. Fue una curación integral, de los cuerpos y de los espíritus».

El santuario mariano de Monte Berico
El santuario mariano de Monte Berico

Una escuela de humanidad, para sanar la ciudad de la enemistad social

También hoy, las palabras humanas aspiran a esclavizar los cuerpos y los espíritus, y también hoy “somos llamados a dejar hablar a Dios en Cristo para que pueda escribirse en el presente una historia de libertad, donde todos vean respetado, promovido y acogido su nombre y su lugar en las sociedades. Solo esto, en efecto, puede generar un futuro donde haya lugar para todos y no solo para algunos”. El cardenal Parolin subrayó que “cuando se deja hablar a Dios en Cristo, ayer como hoy, todos recuperan el derecho a la palabra y el derecho de ciudadanía, porque todos son reconducidos a la vocación originaria y común de ser testigos de la verdad. De ello resulta así la sanación del vivir juntos, que de ‘misión imposible’ para muchos se transforma en clave para acceder al futuro de todos”. También hoy, dijo el secretario de Estado, es necesario reencontrar “esa auténtica escuela de humanidad que, mirando a María, sana la ciudad de la enemistad social que mata, como una peste, el cuerpo y el espíritu, aislando a cada uno en sus propios miedos y en sus propias pesadillas”.

El cardenal Parolin junto al presidente Mattarella, a la hija del jefe del Estado Laura y a la primera ministra italiana Meloni en la inauguración de las Olimpiadas de invierno de Milán-Cortina
El cardenal Parolin junto al presidente Mattarella, a la hija del jefe del Estado Laura y a la primera ministra italiana Meloni en la inauguración de las Olimpiadas de invierno de Milán-Cortina

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09 febrero 2026, 09:54