La oración del cuerpo
Paolo Ondarza – Ciudad del Vaticano
Atado a una columna, con los pies atados por una cuerda sujeta por un hombre. Así se representa a Cristo flagelado en la refinada miniatura creada en Flandes en el siglo XV y extraída del Libro de Horas Ott. Lat. 2919. Conservado en la Biblioteca Apostólica Vaticana, este manuscrito continúa acompañando nuestro camino cuaresmal. El autor de la escena sigue siendo el "Maestro de Guillebert de Metz", también conocido como el "Maestro de los Cielos Plateados" por su magistral uso del color y la hoja de plata.
El cuerpo cubierto de heridas
« Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar», relata el evangelista Juan. La escena forma parte de la sección del códice dedicada al Oficio de la Cruz y se desarrolla en un edificio con suelo de damero verde, acentuado por una columnata de varios pisos con ventanas ojivales al fondo. Estos elementos arquitectónicos aportan ritmo a la representación, centrada en Cristo. El Hijo de Dios viste únicamente la tela que le rodea la cintura, y su cuerpo está cubierto de heridas sangrantes infligidas por cinco torturadores que lo azotan.
Una invitación a la oración
La intensidad expresiva de los personajes es alta y, como en las demás miniaturas del códice, pueblan la composición y emergen del marco rectangular, atrapando al lector e incitando a la meditación, al recogimiento y a la oración.
La dramática escena está rodeada de decoraciones fitomorfas pobladas de hojas de hiedra, flores, animales y personajes fantásticos.
(San Juan Pablo II - Ángelus - 19 de febrero de 1989)
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