13 de mayo de 1981, atentado contra San Juan Pablo II 13 de mayo de 1981, atentado contra San Juan Pablo II

13 de mayo de 1981: las palabras de un cronista en el día que conmocionó a todos

Han transcurrido 45 años desde el atentado al Papa Juan Pablo II. Revisitamos aquel dramático evento recordando algunas reflexiones de sus sucesores y las palabras del radiocronista Benedetto Nardacci, pronunciadas en directo.

Amedeo Lomonaco – Ciudad del Vaticano

Es el mes de mayo de 1981 y, en el frente geopolítico, la fase de "distensión" de la década anterior entre Washington y Moscú ya se ha desvanecido. En la Casa Blanca, Ronald Reagan acaba de asumir el cargo como el 40º presidente de los Estados Unidos. La invasión soviética de Afganistán en 1979 ha reavivado el enfrentamiento entre los dos bloques. La Unión Soviética mira con creciente preocupación a Polonia, donde en el verano de 1980 nace el sindicato independiente Solidarność, liderado por Lech Wałęsa. En Italia, un país marcado por el terrorismo y los "años de plomo", solo han pasado tres años desde el secuestro y asesinato del estadista Aldo Moro a manos de las Brigadas Rojas.

Disparos en la plaza

Es miércoles, 13 de mayo de 1981. El cielo sobre Roma está despejado. La Plaza de San Pedro está abarrotada de peregrinos para la audiencia general. El Papa Juan Pablo II, el primer Pontífice polaco en la historia de la Iglesia, atraviesa la plaza saludando a los fieles. Para participar en el evento han llegado desde diversas regiones de Italia y del extranjero religiosos, grupos escolares, turistas y grupos de fieles. La atmósfera es festiva. Entonces, de repente, el cielo primaveral es desgarrado por disparos de pistola. El Pontífice se desploma ensangrentado.

El relato en directo

Una voz atónita, la del radiocronista de Radio Vaticana Benedetto Nardacci, intenta describir las dramáticas escenas que aparecen ante sus ojos: “La multitud está toda de pie... La multitud está toda de pie... casi no comenta la trágica escena que ha presenciado. Están casi todos en silencio, esperando noticias”. El relato del cronista fotografía en directo secuencias dramáticas de la historia: “Por primera vez se habla de terrorismo también en el Vaticano. Se habla de terrorismo en una ciudad de la cual siempre han salido mensajes de amor, mensajes de concordia, mensajes de pacificación”...

“Como habrán oído, los obispos presentes en la audiencia, los prelados que estaban presentes en la audiencia han invitado a la multitud a rezar por la salud del Papa. Parece que el Santo Padre ha sido alcanzado al menos por un proyectil en el abdomen. Me parece que esas ‘panteras’ de los carabinieri y de la policía escoltaban la ambulancia que, como les dije antes, había entrado en el Vaticano… La ambulancia debería haber recogido al Santo Padre y debería estar siendo escoltada por esas ‘gacelas’, por esas ‘panteras’ de las fuerzas del orden hacia el Policlínico Gemelli. Así me parece, pero no es que yo pueda confirmar esta noticia, yo me encuentro en la plaza…”

El comunicado de la Oficina de Prensa vaticana

El mundo sigue con angustia las noticias que llegan de Roma. En el comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, recogido por el diario L’Osservatore Romano, hay espacio, a pesar de todo, para “esperanzas fundadas”.

“Hoy Juan Pablo II, que recorría como de costumbre la Plaza de San Pedro en el campagnola blanco, antes de dar inicio a la audiencia general, mientras se encontraba en el sector a la derecha de quien mira a la Basílica a la altura de la Oficina móvil de correos vaticanos, ha sido alcanzado en el abdomen por disparos de revólver efectuados, a corta distancia, por un extranjero inmediatamente detenido por los agentes de policía. El Papa ha sido trasladado de inmediato en ambulancia a la unidad de cirugía del Policlínico Agostino Gemelli. La intervención quirúrgica está en curso. Aunque las condiciones del Papa son preocupantes, permiten fundadas esperanzas de recuperación”.

Las palabras de Juan Pablo II

Aquellas esperanzas fundadas se reflejan después, finalmente, en una voz. Es el 17 de mayo de 1981. En el Regina Caeli, el Papa Wojtyła asegura su oración por el atacante, Mehmet Ali Ağca, a quien “ha perdonado sinceramente”.

Sé que estos días, especialmente en esta hora del "Regina coeli", estáis unidos a mí.

Emocionado, os doy las gracias por vuestras oraciones y os bendigo a todos.

Me siento particularmente cercano a las dos personas que resultaron heridas juntamente conmigo. Rezo por el hermano que me ha herido, al cual he perdonado sinceramente.

Unido a Cristo, sacerdote y víctima, ofrezco mis sufrimientos por la Iglesia y por el mundo.

A ti, María, te digo de nuevo: "Totus tuus ego sum".

La primacía del amor

El 8 de abril de 2005, el cardenal Joseph Ratzinger —elegido Pontífice el 19 de abril— preside las exequias de Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro.

“Ha interpretado para nosotros el misterio pascual como misterio de la divina misericordia. Escribe en su último libro: El límite impuesto al mal «es en definitiva la divina misericordia». Y reflexionando sobre el atentado dice: «Cristo, sufriendo por todos nosotros, ha conferido un nuevo sentido al sufrimiento; lo ha introducido en una nueva dimensión, en un nuevo orden: el del amor... Es el sufrimiento que quema y consume el mal con la llama del amor y obtiene también del pecado un multiforme florecimiento de bien». Animado por esta visión, el Papa ha sufrido y amado en comunión con Cristo, y por eso, el mensaje de su sufrimiento y de su silencio ha sido tan elocuente y fecundo.”

En las manos de Dios

El 12 de mayo de 2021, el Papa Francisco en la audiencia general vuelve con la memoria a aquella escena dramática del 13 de mayo de 1981.

“Mañana se celebra la memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Fátima y el 40º aniversario del atentado a San Juan Pablo II. Él mismo subrayaba con convicción que debía la vida a la Señora de Fátima. Este evento nos hace conscientes de que nuestra vida y la historia del mundo están en las manos de Dios”.

¡No tengáis miedo!

Confiar la propia vida a Dios. A la edad de 26 años —en 1981— un joven estadounidense, Robert Prevost, es enviado por sus superiores a Roma para estudiar Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (Angelicum). En la Urbe es ordenado sacerdote el 19 de junio de 1982. En el Regina Caeli del 11 de mayo de 2025, tres días después de su elección a la sede de Pedro, el Papa León XIV dirige a los jóvenes palabras que se vinculan con el Pontificado del Papa Wojtyła: “¡No tengáis miedo! ¡Aceptad la invitación de la Iglesia y de Cristo Señor!”. El 18 de mayo de 2025, en el día del nacimiento de Juan Pablo II, el Papa León XIV preside la Misa para el inicio del ministerio petrino.

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12 mayo 2026, 20:01