Misa en la iglesia de San Ignacio de Loyola en Roma, 15 de mayo de 2026 Misa en la iglesia de San Ignacio de Loyola en Roma, 15 de mayo de 2026

Cardenal Czerny: oremos por la paz y el desarrollo social en Cuba

El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral celebró una misa por las necesidades del pueblo cubano: “que la amada tierra cubana pueda conocer días de mayor serenidad”.

Vatican News

La tarde del 15 de mayo el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cardenal Michael Czerny, presidió una eucaristía en la Iglesia de San Ignacio de Loyola en Roma pidiendo por la paz y el desarrollo docial en Cuba: “encomendamos a las familias cubanas, a los jóvenes que buscan esperanza, a quienes gobiernan, a quienes sufren y a quienes esperan días más serenos”.

“Llevamos ante el altar del Señor los sufrimientos, las esperanzas y las expectativas del pueblo cubano. Lo hacemos con respeto, con sinceridad y con un profundo afecto por una tierra que custodia una historia rica en dignidad, cultura, sacrificio, fe y resiliencia”, expresó el cardenal Czerny en su homilía.

Señaló Czerny que “la Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda con claridad que la paz auténtica se fundamenta en pilares morales y espirituales antes incluso que políticos o económicos. San Juan XXIII, en la Pacem in Terris, indicaba en la verdad, la justicia, la libertad y el amor las condiciones indispensables para una convivencia humana digna del hombre. Son palabras que conservan una fuerza extraordinaria también en nuestro tiempo”.

También recordó los recientes llamados del Papa León XIV a la comunidad internacional: “ningún orden estable puede nacer de la fuerza de las armas ni de la presión que humilla a los pueblos; el desarrollo humano crece, en cambio, a través del diálogo, del derecho internacional, de la cooperación entre las naciones y de la protección de la dignidad de todo ser humano. En el mismo espíritu, las ayudas humanitarias deberían llegar en cantidad suficiente y sin obstáculos, sin ser nunca instrumentalizada con fines políticos o geopolíticos”, dijo el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

“El Evangelio nos entrega una promesa: ‘Su tristeza se convertirá en alegría’. No es una promesa ingenua. Es la certeza cristiana de que Dios sigue actuando dentro de la historia humana incluso cuando predominan la oscuridad y el desconcierto. El Espíritu Santo sigue suscitando hombres y mujeres capaces de construir fraternidad, reconciliación y caminos de paz”.

Finalmente, pidió oración “para que toda decisión política, económica e internacional esté iluminada por la sabiduría, la prudencia y una sincera búsqueda del bien de las personas. Roguemos al Señor para que convierta el corazón de los hombres a la fraternidad universal”.

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16 mayo 2026, 14:19