El Secretario de Estado de la Santa Sede en el Santuario Arquidiocesano de Mixco, Guatemala, en el Encuentro Nacional de Sacerdotes El Secretario de Estado de la Santa Sede en el Santuario Arquidiocesano de Mixco, Guatemala, en el Encuentro Nacional de Sacerdotes

Parolin exhorta a los sacerdotes guatemaltecos a ser "centinelas vigilantes"

En el último día de su visita a Guatemala, el Secretario de Estado de la Santa Sede invitó a los sacerdotes a renovar su vocación inspirándose en san Juan María Vianney, cultivando una intensa vida eucarística, la oración y una auténtica compasión pastoral frente a los desafíos de la secularización y el cansancio ministerial.

Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano

En el marco del último día de su visita a Guatemala, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, presidió este martes 4 de agosto la celebración eucarística en el Santuario Arquidiocesano de Adoración Perpetua de Mixco, con motivo de la memoria litúrgica de san Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes, con quienes el purpurado también se reunió. En su homilía, dirigió una reflexión sobre la identidad y misión del ministerio sacerdotal, invitando a los presbíteros a redescubrir la centralidad de la oración, la Eucaristía y la compasión como fundamentos de su vocación.

El purpurado destacó el significado del santuario como un lugar de adoración perpetua y recordó la reciente invitación del Papa León XIV a hacer de la vida sacerdotal "un camino eucarístico", renovando cada día el "sí" a Dios y la llamada universal a la santidad.

Inspirándose en el libro del profeta Ezequiel, el cardenal Parolin presentó la figura del "centinela" como una imagen elocuente del ministerio sacerdotal. Explicó que el centinela permanece despierto para proteger al pueblo, transmite fielmente la palabra recibida y no busca reconocimiento personal, sino la salvación de quienes le han sido confiados.

En ese contexto, advirtió sobre una de las tentaciones más frecuentes de la vida pastoral: reducir el ministerio a una sucesión de reuniones, proyectos y actividades, descuidando la vigilancia interior y la escucha de Dios. Frente a este riesgo, insistió en la necesidad de cultivar una intensa vida de oración.

Recordando el ejemplo del Cura de Ars, afirmó que "el sacerdote vale de rodillas lo que después vale en el púlpito, en el confesionario y en el altar", subrayando que la verdadera fecundidad pastoral nace de una profunda intimidad con el Señor y no únicamente de la eficacia organizativa.


La compasión, origen de toda misión

El segundo eje de la homilía estuvo inspirado en el Evangelio, donde Jesús contempla a la multitud y siente compasión por ella. Para el secretario de Estado, esa actitud constituye el origen de toda auténtica acción evangelizadora.

"No es el cálculo pastoral ni la estrategia lo que pone en marcha la Iglesia. Es el corazón de Cristo", afirmó, destacando que toda fecundidad apostólica nace de participar de esa mirada compasiva del Señor.

El purpurado explicó que el sacerdote está llamado a dejarse transformar primero por la misericordia de Dios para poder mirar a los demás con los ojos de Cristo, especialmente a quienes viven situaciones de sufrimiento, vulnerabilidad o alejamiento de la fe. En este sentido, exhortó a no permitir que el cansancio pastoral sustituya la compasión por la rutina.


Más santidad que eficiencia

Parolin recordó que san Juan María Vianney encontró en el confesionario la expresión más alta de su caridad pastoral, porque comprendió que el verdadero protagonista del ministerio es siempre la misericordia divina.

En una época en la que con frecuencia se espera que los sacerdotes sean gestores, comunicadores o líderes, sostuvo que el Cura de Ars recuerda una verdad esencial: "antes que cualquier otra cosa, el sacerdote es hombre de Dios y ministro de la reconciliación". Asimismo, evocó la conocida expresión atribuida al santo francés: "El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús", enfatizando que solo permaneciendo en ese corazón el ministerio evita convertirse en una mera función.

El cardenal invitó además a los sacerdotes a examinar el origen de su vida espiritual antes que sus resultados pastorales. "El santo pueblo de Dios necesita sacerdotes competentes, ciertamente, pero sobre todo necesita hombres transparentes cuya vida permita entrever a Cristo", afirmó, agregando que la credibilidad del ministerio depende más de la santidad que de la eficiencia.

Cardenal Parolin celebra la santa misa en el Santuario Arquidiocesano de Adoración Perpetua en Mixco
Cardenal Parolin celebra la santa misa en el Santuario Arquidiocesano de Adoración Perpetua en Mixco

Renovar el "sí" al Señor

Al concluir la homilía, el secretario de Estado animó a los sacerdotes a renovar interiormente su respuesta vocacional, sin dejar que el cansancio opaque la alegría de haber sido llamados al ministerio.

Retomando el legado espiritual de san Juan María Vianney, acotó que, aunque las circunstancias históricas han cambiado, permanecen plenamente vigentes los pilares de una auténtica vida sacerdotal: una existencia eucarística, una intensa vida de oración, el amor por las almas, la disponibilidad para el sacramento de la reconciliación y la conciencia humilde de que todo es obra de la gracia.

 Finalmente, encomendó a los sacerdotes a la intercesión de María, Madre de los Sacerdotes, y de san Juan María Vianney, para que el Señor los encuentre como "centinelas vigilantes y pastores según su corazón".

Después de Guatemala, el Secretario de Estado de la Santa Sede se ha dirigido hacia México, donde tiene previstos algunos encuentros con las autoridades gubernamentales, así como una santa misa en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, de acuerdo con el programa difundido por la Secretaría de Estado de la Santa Sede en la cuenta oficial @TerzaLoggia.

 

Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí.

05 agosto 2026, 10:22