Los obispos llaman a construir un futuro de libertad y justicia, fortaleciendo la familia como base del desarrollo integral de las personas y fomentando la participación de todos los sectores del país. Los obispos llaman a construir un futuro de libertad y justicia, fortaleciendo la familia como base del desarrollo integral de las personas y fomentando la participación de todos los sectores del país.

La Iglesia venezolana exige el restablecimiento del orden democrático y la justicia social

Terminada su Asamblea Plenaria, los obispos instan a una reconciliación nacional basada en el respeto a la soberanía popular, la liberación de presos políticos y la atención urgente a la crisis humanitaria.

Vatican News

A partir de un pasaje del libro del profeta Isaías, “Despuntará tu luz como la aurora”, los obispos de Venezuela se dirigen al Pueblo de Dios al final de su 125ª Asamblea Plenaria Ordinaria con una exhortación pastoral en la que comunican un mensaje de esperanza: “Los hechos del tres de enero de este año han cambiado profundamente el panorama político y social”.  

Ante las inquietudes y los temores que genera la situación social, política y económica de su país, los prelados se dejan iluminar por el Evangelio que presenta al Señor en la barca con sus discípulos calmando la tempestad, “que nos invita -escriben- a anunciar que Jesús está siempre con su pueblo. Él es el Dios-con-nosotros, el Emanuel”.

En el texto, difundido por la Conferencia Episcopal (CEV) el lunes 9 de febrero de 2026, los prelados guían sus reflexiones en las palabras del Papa León XIV, quien tras el rezo mariano del Ángelus del domingo 4 de enero: “El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país…”

Desarrollando la primera idea planteada por el Pontífice, relativa “al bien del pueblo venezolano”, el Episcopado enumera las complejas situaciones que vive la población, como la falta de oportunidades de trabajos justamente remunerados; “una corrupción generalizada e impune; las violaciones de derechos humanos y ciudadanos, entre ellos, la libertad de expresión y el derecho al debido proceso y defensa”. 


Soberanía y democracia

El mensaje de los obispos enfatiza que garantizar la soberanía y la democracia requiere reconstruir la institucionalidad del país, restituir la independencia de los poderes públicos y contar con un Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral creíbles que aseguren elecciones libres y justas. Asimismo, subrayan que el Estado debe ejercer control efectivo sobre todo el territorio, incluyendo zonas urbanas e indígenas, y que todos los venezolanos, dentro y fuera del país, deben participar en este proceso en un clima de respeto mutuo, buscando una convivencia estable sin importar ideología o afiliación política.

“La soberanía popular, expresada en el voto universal, directo y secreto, se vio desconocida cuando se omitió la publicación detallada de los resultados de las elecciones presidenciales del veintiocho de julio del 2024, por parte de los órganos del Estado. Los hechos del tres de enero de este año han cambiado profundamente el panorama político y social, aunque se han interpretado como una violación del derecho internacional muchos estiman que abren caminos para lograr la democratización del país”, dicen los obispos. 


“Nos unimos al dolor de nuestra gente”

Los líderes eclesiásticos reiteran su cercanía y solidaridad, como lo han hecho en otras ocasiones, con los presos políticos y sus familiares, así como con los millones de personas que han tenido que emigrar, los enfermos que no consiguen sus medicamentos, los jóvenes que han visto truncadas sus oportunidades de progreso a través del estudio y del trabajo, las comunidades indígenas altamente marginadas y olvidadas, los que han perdido sus bienes por confiscaciones arbitrarias y tantos otros que sufren por diversas razones injustas. “Nos unimos al dolor de nuestra gente -dicen los obispos- y oramos con esperanza por el eterno descanso de todos los que han muerto a causa de la violencia, reciente o pasada, pues son vidas humanas valiosas que se han perdido sin sentido”, claman en su nota.

En otro de los 22 puntos de la meditación, la Iglesia renueva su compromiso con la promoción del bien común, sobre todo de los más pobres y necesitados, y hace un llamado a todos los sectores a contribuir a la consecución de este propósito, anteponiéndolo a intereses personales ideológicos, partidistas o económicos. 

Procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo y reconciliación

Respecto del profundo anhelo de vivir en paz y libertad, los pastores puntualizan que tal sueño se podrá alcanzar evitando la violencia, desterrando la mentira, el odio, los rencores, la venganza y la guerra de las palabras. 

“Esto -acota la Conferencia Episcopal- exige de todos los venezolanos procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo, perdón y reconciliación, purificación de la memoria, en la verdad y en la justicia, con la firme voluntad de respetar la dignidad de las personas y el continuo ejercicio de la fraternidad”. 


Derechos humanos y libertad

La Conferencia Episcopal reafirma la importancia de garantizar los derechos humanos y civiles de todos, recuerdan que el respeto de la dignidad de la persona es la base del progreso pacífico y sustentable de la nación. 

Destacan la necesidad de derogar leyes que restrinjan derechos fundamentales, especialmente los relacionados con la libertad de expresión, el voto libre y la actuación de las organizaciones civiles. Consideran positivo el hecho de que algunas personas privadas de libertad hayan sido excarceladas por razones políticas o por la libre expresión de sus ideas, y reiteran su llamado a la liberación completa de todos los presos políticos. Además, apoyan la aprobación de una ley de amnistía general, amplia e inclusiva, como un paso crucial hacia la reconciliación y la convivencia democrática.

Futuro con atención a los más pobres

Los obispos llaman a construir un futuro de libertad y justicia, fortaleciendo la familia como base del desarrollo integral de las personas y fomentando la participación de todos los sectores del país. Insisten en la superación del empobrecimiento que afecta a gran parte de la población y en la necesidad de que los recursos provenientes de la reactivación de la industria petrolera se destinen a mejorar salarios y programas sociales, concebidos de manera justa y no desde un clientelismo partidista, para garantizar que los ciudadanos puedan vivir y cubrir sus necesidades básicas, materiales, sociales e intelectuales.

Finalmente, invitan a los venezolanos a encontrar en la oración cotidiana luz y fortaleza para enfrentar los desafíos actuales, promoviendo durante la Cuaresma prácticas como la lectura orante de la Palabra, adoración eucarística, vía crucis y encuentros espirituales, que permitan reforzar los lazos como hijos de una misma tierra. Confiados en la intercesión de la Virgen María de Coromoto, los obispos instan a asumir con valentía y generosidad las responsabilidades de cada uno para juntos encontrar el progreso de la patria por caminos de libertad, justicia y paz.

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09 febrero 2026, 18:20