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Presentación del primer libro de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, en Roma Presentación del primer libro de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, en Roma

Margaret Karram: el diálogo no es una táctica sino un camino del corazón

Presentado en Roma el primer libro de la presidenta del Movimiento de los Focolares titulado "Proximidad, camino de paz. Páginas de vida". El texto, publicado por "Città Nuova", reúne historias de vida personal, pero es también una ocasión para reflexionar sobre el actual contexto histórico, social y eclesial.

Federico Piana – Ciudad del Vaticano

Su infancia vivida en la ciudad israelí de Haifa, la historia de su familia, la decisión de consagrarse a Dios. Fragmentos de vida personal, los define Margaret Karram, que sin embargo encierran una certeza más que una ambición: el libro Proximidad, camino de paz. Páginas de vida, publicado por Città Nuova, es un manifiesto sobre la necesidad urgente de este mundo, desgarrado por guerras y divisiones, de poner en práctica la fraternidad como única respuesta al odio.

Escucha y compartir

Y ella, la presidenta del Movimiento de los Focolares, quiso reiterarlo este viernes 30 de enero por la tarde. Durante la presentación en la Sala Jubileo de la Universidad Lumsa de Roma —tras los saludos del rector Francesco Bonini—, en un diálogo abierto y fraterno con el imán Nader Akkad, consejero para los asuntos religiosos de la Gran Mezquita de Roma; con Irene Kajon, miembro de la comunidad judía de Roma y profesora emérita de filosofía en La Sapienza; y con Alberto Lo Presti, profesor asociado de Historia de las doctrinas políticas en la Universidad Lumsa, moderados por Alessandro Gisotti, vicedirector editorial del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, Margaret Karram explicó que su libro nace de la escucha y de una necesidad ampliamente compartida: la de sentirse verdaderamente cercanos, próximos, los unos a los otros.

El milagro del diálogo

En este texto —escribe en su prólogo el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén—, «Margaret Karram se hace a un lado para poner de relieve lo que realmente le importa: las personas, las relaciones auténticas, el milagro del diálogo entre sujetos y pueblos aparentemente distantes, pero que tienen el mismo ADN, el de hijos de Dios».

Sin embargo, presidenta, usted no quería escribir este libro. Fueron las dulces insistencias —como usted las llama— de sus amigos las que la convencieron…

Al observar el drama que vive hoy el mundo, y sobre todo el hecho de que las personas se han vuelto invisibles, me dije: si quiero aportar algo a la sociedad actual debo destacar que la proximidad es un don precioso que cada uno puede ofrecer al otro. Es una manera de sanar muchas heridas en las relaciones, no solo personales, sino también sociales y políticas.

Sus experiencias de vida la han convencido cada vez más de que el camino de la unidad no es un sueño ni un deseo impregnado de utopía. En el libro lo cuenta sin velos…

Yo he vivido en un entorno que era judío y musulmán, y allí comprendí que si se empieza a mirar al otro como enemigo no se llega a ninguna parte. Y desde joven aprendí a ver en el otro la imagen de Dios. Como Movimiento de los Focolares hemos puesto en marcha muchos proyectos de paz. Por ejemplo, existe el programa de educación para la paz Living Peace, destinado a escuelas de cerca de un centenar de países y que involucra a tres millones de personas. Educar a las nuevas generaciones para la paz es la única solución si queremos cambiar el mundo.

Usted ha repetido que el diálogo no es una táctica. ¿Por qué?

Porque no es un instrumento. León XIV nos dijo recientemente que el diálogo es un camino del corazón. Y pienso que este camino de conversión de nuestras relaciones es necesario para darnos cuenta de que, en definitiva, todos somos humanos. Y la paz debe construirse desde abajo, debe ser construida por nosotros, que debemos estar cerca; de lo contrario, nadie más lo hará.

¿Pero qué significa proximidad en un mundo sacudido por lo que el Papa Francisco llamaba la tercera guerra mundial a pedazos?

Significa entrar en la piel del otro. Significa escuchar los gritos de nuestros hermanos. Yo me hago próxima cuando me acerco a alguien. El ejemplo más emblemático sigue siendo siempre el del buen samaritano.

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01 febrero 2026, 09:44