Hakuna Group Music: “Cantamos lo que vivimos y vivimos lo que cantamos”
Patricia Ynestroza - Madrid
Hakuna Group Music se ha convertido en una de las voces musicales más reconocibles dentro del panorama cristiano actual. Su presencia en el evento, la fiesta de la resurrección desde que inició hace cuatro ediciones, sigue siendo para ellos un motivo de gratitud, orgullo y responsabilidad. En una entrevista con Vatican News, el grupo compartió qué significa para ellos formar parte de este evento de manera constante y por qué consideran que el público conecta con algo especial en cada edición.
Hakuna Group Music vive su participación en este evento anual como un acto de unidad eclesial, gratitud y misión. Su propuesta no se basa en una vivencia interior que se desborda en música. En un mundo donde la fe a veces se oculta o se caricaturiza, ellos apuestan por una autenticidad sencilla: vivir de verdad, cantar lo que se vive y celebrar que Cristo está vivo.
Un gesto de unidad y agradecimiento a la Iglesia
Para Hakuna, participar en este evento no es solo una oportunidad musical, sino un gesto de comunión con la Iglesia. Lo expresan como un acto de agradecimiento y también como una muestra de confianza mutua: sienten que la Iglesia confía en ellos para transmitir un mensaje esencial. Para el grupo, el encuentro se convierte en una proclamación colectiva de esperanza, una celebración de la vida y del sentido profundo de la Resurrección. Lo viven como “un canto a la vida de Dios”, una forma de gritar al mundo que la fe cristiana no es una idea abstracta, sino una experiencia viva.
En sus palabras, participar es motivo de “mucho orgullo y mucho agradecimiento” por poder ser parte de una Iglesia que celebra con fuerza la vida.
Ser antes que hacer: la clave de su identidad
En un contexto social donde la fe muchas veces se vive con timidez o incluso con cierto rechazo, Hakuna insiste en una idea central: lo importante no es tanto “hacer cosas”, sino ser cristiano de verdad.
Durante la entrevista, subrayan que su estilo no nace de una estrategia externa ni de una necesidad de aparentar, sino de una identidad interior. Para ellos, la vida cristiana auténtica debe ser por sí misma un canto de alabanza. Y cuando esa vida interior está llena de sentido, inevitablemente se traduce en gestos visibles: cantar, bailar, celebrar.
Un mensaje para los jóvenes: la vida es increíble
Cuando se les pregunta qué mensaje quieren transmitir a los jóvenes a través de su música, Hakuna no responde con un eslogan elaborado, sino con una frase sencilla pero profunda: “La vida es increíble.”
Para ellos, esa vida no es algo que se conquista ni se posee, sino que se recibe. La música nace de esa experiencia interior: de la oración, de la fe vivida, de una vida compartida con Cristo. No cantan por obligación ni por espectáculo, sino porque sienten que lo que han recibido es tan grande que no pueden guardarlo.
En ese sentido, citan a San Agustín para explicar que la vida de Dios es algo que no se puede retener ni controlar del todo: solo se puede acoger, vivir y expresar. Y precisamente ahí nace el sentido de su música.
Música como testimonio: vivir lo que se canta
Al final, el grupo recuerda que: “Cantamos lo que vivimos y vivimos lo que cantamos.”
La música no es un añadido a su fe, sino una consecuencia natural. No buscan “representar” el cristianismo, sino expresarlo desde dentro. La música se convierte así en testimonio, en celebración y en anuncio.
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