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Misión de Cáritas Misión de Cáritas   (©Cáritas Argentina)

Argentina: organismos eclesiales alertan sobre los riesgos a la Propiedad Pivada

La Iglesia argentina expresó su preocupación por un proyecto de ley que, según advierte, pone en riesgo la soberanía sobre la tierra y podría favorecer intereses particulares por encima del bien común. A través de una carta abierta, hace un llamado a pensar en las generaciones futuras y a promover un progreso que no se limite al crecimiento económico y financiero, sino que salvaguarde la calidad de vida de las personas y el cuidado de los bienes comunes.

Rocío García - Ciudad del Vaticano

“Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno”. A la luz de estas palabras de San Juan Pablo II, Cáritas Nacional, el Área de Ecología Integral de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen expresaron su preocupación por la iniciativa de ley denominada «Inviolabilidad de la Propiedad», impulsada por el Poder Ejecutivo argentino.

A través de una carta abierta a los legisladores, las organizaciones advierten que los bienes materiales deben ser administrados con responsabilidad y preservados para las generaciones venideras, por lo que llaman a analizar el proyecto teniendo en cuenta el bien común, la soberanía sobre los bienes naturales y la protección de los sectores más vulnerables.

Esta carta dirigida  por las instituciones a los legisladores, alertan que la iniciativa podría traer riesgos importantes, entre ellos una mayor concentración de tierras en manos extranjeras, la aceleración de los desalojos con posibles afectaciones al derecho a la vivienda y la flexibilización de las normas sobre tierras afectadas por incendios forestales. Según señalan, estas medidas podrían favorecer intereses económicos por encima del bien común y de la protección del territorio.

La tierra no es una mercancía

Los defensores de esta causa explican que la legislación atenta contra la soberanía sobre la tierra, los alimentos y los bienes comunes, así como  el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Su preocupación se fundamenta en que el proyecto deja sin efecto las limitaciones vigentes para la compra de tierras por parte de extranjeros, ya sean personas físicas o empresas, permitiendo además el acceso sin restricciones a terrenos vinculados con reservas de agua y otros bienes naturales. A ello se suman disposiciones que habilitarían la utilización inmediata de tierras afectadas por incendios.

Asimismo, advierten que el proyecto debilita la capacidad del Estado, en sus distintos niveles, para gestionar el uso del territorio, planificar obras públicas y proteger el interés comunitario, especialmente el de los sectores más vulnerables, frente a intereses privados tanto locales como extranjeros.

La carta también manifiesta que es importante la defensa de la tierra en favor de las comunidades rurales, campesinas e indígenas, recordando que la tierra es identidad, cultura, memoria y futuro. “La tierra no es una mercancía ni un simple recurso económico”, afirman, retomando las palabras del Papa Francisco en la encíclica Laudato si’: “La tierra es nuestra hermana y nuestra madre, porque nos sostiene, nos alimenta y nos cobija. De ella provienen los alimentos, el agua, las semillas, los paisajes y las múltiples formas de vida que hacen posible nuestra existencia. Cuidar la tierra es cuidar la vida”.

El desarrollo al servicio de la persona

Desde esta perspectiva, sostienen que no se puede legislar únicamente desde una lógica de progreso asociada al crecimiento económico y financiero, sin considerar la responsabilidad de salvaguardar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. En este sentido, recuerdan una afirmación del Papa León XIV: “El desarrollo es humano cuando pone en el centro a las personas y no la acumulación de bienes, y cuando se refiere también a los pueblos, no sólo a los individuos”.

Los firmantes explican que no puede considerarse humano un desarrollo que aumenta el consumo de algunos a costa de heridas y sacrificios para otros. Por ello, piden que el proyecto sea analizado integralmente y que se contemple también la cuestión habitacional, favoreciendo el acceso a la vivienda como una necesidad primaria para tantas familias y ofreciendo un marco jurídico razonable para los alquileres, justo tanto para propietarios como para inquilinos.

Finalmente, exhortan a quienes participen en el debate legislativo a orientar sus decisiones hacia el bien común y el futuro de las generaciones venideras, más que hacia intereses particulares, poniendo en práctica la nobleza de la política como una de las expresiones más altas de la caridad.

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18 junio 2026, 12:14