La Jornada por la Vida en el Reino Unido e Irlanda
Giovanni Zavatta - Ciudad del Vaticano
Coincidiendo con el Día del Padre, que en el mundo anglosajón se celebra el tercer domingo de junio, las Conferencias Episcopales de Inglaterra y Gales, Escocia e Irlanda celebran mañana la Jornada por la Vida, dedicada este año al tema The Wonder of the Child in the Womb (La maravilla del niño en el seno materno). En el mensaje conjunto —firmado por el arzobispo de Liverpool, John Francis Sherrington, el obispo de Paisley, John Keenan, y el obispo de Elphin, Kevin Peter Doran— los episcopados invitan a reflexionar sobre la maravilla de la vida humana desde el momento de la concepción y observan "cómo el mismo Señor Jesucristo santificó y experimentó el inicio de la vida en el mundo como un niño aún no nacido, oculto en el seno de María".
El mensaje del Papa
A los episcopados promotores del Day for Life les ha enviado un mensaje el Papa León XIV, quien, citando la encíclica Magnifica humanitas, recuerda que desde el momento de la concepción todo ser humano está dotado de una dignidad infinita "simplemente por el hecho de existir, de haber sido querido, creado y amado por Dios" (n. 52). Este amor divino "llena de significado la vida de cada persona y, lejos de concluir con la muerte, nos invita a una nueva plenitud en la eternidad". En el texto, firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, el Pontífice reza "para que todos los padres que lloran la pérdida de un hijo, especialmente de un recién nacido, encuentren consuelo y paz en la conciencia del amor de Dios", con la esperanza de que tengan "el apoyo que necesitan en la comunidad eclesial y, sobre todo, en una vida alimentada por la oración y los sacramentos".
Cercanía a los padres que han perdido un hijo pequeño
También los obispos de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda expresan en su mensaje solidaridad con las madres y los padres que han perdido un hijo antes del nacimiento o durante la infancia: "La Iglesia desea estar particularmente cerca de los padres que han sufrido la pérdida de un hijo pequeño. Tratamos de ofrecer apoyo espiritual a través del cuidado pastoral y la bendición de nuestros sacerdotes, y a través del consuelo de la liturgia". Y "nos comprometemos a trabajar para que nuestra sociedad sepa apreciar el valor de cada pequeño, especialmente de aquellos que se encuentran en las primerísimas fases de la vida humana", afirman.
Proteger la dignidad del no nacido
"Qué contradictoria es la afirmación de que la vida en el seno materno sea solo un amasijo de células", se lee en otro pasaje del documento: "¿Cómo puede esa vida representar un ser tan precioso y amado por los padres y, al mismo tiempo, un simple objeto que se puede desechar por carecer de valor? La ciencia es cierta: la vida comienza en el momento de la fecundación, cuando un nuevo y único ser humano viene a la existencia". Y "cuanto más aprendemos de la ciencia, más comprendemos la enseñanza de la Iglesia sobre el valor único del no nacido. Esta comprensión, sin embargo, no está completa sin el reconocimiento de que, desde el inicio, cada ser humano no es solo un cuerpo, sino también un alma inmortal, con una conexión única y eterna con Dios, nuestro Creador. Por ello, tanto la ciencia como la fe nos revelan que la Iglesia, y muchas personas de buena voluntad, siempre han sostenido que el no nacido merece la plena protección de la ley", concluyen los prelados.
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