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Una de las postales desoladoras tras el incendio en Bédar y Los Gallardos Una de las postales desoladoras tras el incendio en Bédar y Los Gallardos

Obispo de Almería: Seamos las manos de Dios para quienes sufren

Monseñor Antonio Gómez Cantero reflexiona sobre la tragedia de los incendios en Bédar y Los Gallardos, destacando la solidaridad de la población y la respuesta de la Iglesia local. En medio del dolor y las pérdidas, hace un llamamiento a la esperanza, al cuidado de la creación y a vivir la fe desde la comunidad y la misericordia.

Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano

La Iglesia de Almería se movilizó desde las primeras horas del incendio que afecta a las localidades de Bédar y Los Gallardos a partir del jueves 9 de julio para acompañar a las personas damnificadas y colaborar en la atención de las necesidades más urgentes. Así lo explicó el obispo de Almería, Monseñor Antonio Gómez Cantero, durante una entrevista concedida a Radio Vaticana-Vatican News.

El prelado describió los primeros momentos de la emergencia como una situación especialmente compleja debido a la rápida propagación del fuego y a las características del terreno. Según indicó, las llamas avanzaban rápidamente por zonas de barrancos y áreas de difícil acceso, donde muchas viviendas se encontraban aisladas y comunicadas únicamente por caminos estrechos.

Entrevista al obispo de Almería

"El viento cada minuto adelantaba cien metros de maleza", afirmó el obispo, al referirse a la velocidad con la que avanzó el incendio durante las primeras horas.

Muchas de las viviendas afectadas eran antiguos cortijos y cuadras rehabilitados por personas procedentes de otros países europeos que habían elegido la zona para residir o pasar temporadas del año.

De acuerdo con las primeras informaciones, el origen del incendio podría estar relacionado con la caída de un cable de alta tensión en un contexto marcado por las altas temperaturas y las fuertes rachas de viento registradas en esos días.


Evacuaciones y primeros auxilios

Gómez Cantero explicó que las autoridades locales tuvieron que adaptar las medidas de evacuación a las circunstancias concretas de cada lugar.

"En algunos sitios tenían que salir y en otros era mejor que no salieran", manifestó, al puntualizar que esta situación dificultó el envío de avisos generales a través de los sistemas habituales de alerta.

Con el paso de las horas, las parroquias y Cáritas comenzaron a organizar la atención a las personas evacuadas. Parte de la población fue trasladada a instalaciones habilitadas en Garrucha y Vera para pasar la noche, mientras que numerosos vecinos acogieron a afectados en sus propias viviendas.

El obispo destacó también la colaboración de voluntarios y residentes que prestaron apoyo a los equipos de emergencia mediante el suministro de alimentos y bebidas durante las labores de extinción. "Todo el mundo se ha movido en solidaridad con esta gran desgracia que hemos vivido", apuntó.

El aviso de las campanas

Durante la entrevista recordó asimismo el caso de una vecina que hizo sonar las campanas de la parroquia para alertar a la población de la necesidad de evacuar. Según explicó, se trata de una práctica tradicional utilizada antiguamente para avisar de incendios y otras situaciones de emergencia. "Como era una hora en la que no había celebraciones, la gente salió a ver qué ocurría y pudo recibir el aviso", explicó.

La respuesta de la Iglesia local

Respecto a la respuesta pastoral de la diócesis, Gómez Cantero enfatizó que los sacerdotes permanecieron junto a la población desde el inicio de la emergencia, acompañando especialmente a las personas mayores y a quienes habían tenido que abandonar sus viviendas.

El obispo aseguró que durante los primeros momentos decidió no desplazarse a la zona afectada después de que los sacerdotes le informaran de que algunos accesos se encontraban ya cortados y de que el fuego se aproximaba incluso a algunas vías principales de comunicación.

Posteriormente anunció su presencia en las celebraciones previstas en Los Gallardos y Bédar con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen para encontrarse con los vecinos y acompañar a las comunidades afectadas.

Víctimas, desaparecidos y rescates

Durante la conversación se refirió también a la situación de las víctimas y de las personas desaparecidas, así como al trabajo de identificación realizado mediante pruebas de ADN debido al estado en el que fueron localizados algunos cuerpos.

Asimismo, mencionó el rescate de una pareja de senderistas localizada con vida dos días después del incendio en una zona de barranco. Ambos presentaban quemaduras y, según relató el obispo, habían permanecido aislados mientras esperaban la llegada de ayuda.

La pregunta sobre el sufrimiento

Preguntado por las cuestiones que surgen ante tragedias de estas características, Gómez Cantero hizo referencia a las interrogantes planteadas por algunos vecinos sobre la presencia de Dios en medio del sufrimiento.

En este contexto recordó las palabras pronunciadas por uno de los sacerdotes de la diócesis ante esa inquietud: "Dios está con vosotros sufriendo esto en la cruz".

Una Iglesia samaritana

Al referirse a la respuesta de las comunidades cristianas ante la emergencia, Gómez Cantero alegó que no es momento de buscar culpabilidades sino de acompañar a quienes están sufriendo las consecuencias del incendio.

"Ahora no es el momento de las culpabilidades, es el momento de ser todos responsables con la gente que está sufriendo", afirmó.

En este contexto, invitó a las comunidades cristianas a vivir una presencia cercana a las personas afectadas y definió esta tarea como la de una "Iglesia samaritana".

"Es el momento de ser una Iglesia samaritana con el que está al borde del camino", expresó. El obispo recordó la parábola del buen samaritano y afirmó que las comunidades cristianas están llamadas a "mirar, acoger, curar, sanar y proteger" a quienes atraviesan situaciones de dificultad.

Asimismo, destacó que muchas parroquias de la diócesis ya habían dado muestras de esta actitud desde las primeras horas de la emergencia mediante la acogida, el acompañamiento y la atención a las necesidades más inmediatas de las personas evacuadas.

La solidaridad como signo de esperanza

Preguntado sobre el estado de ánimo de las comunidades aquejadas, el obispo de Almería señaló que la respuesta solidaria de vecinos, parroquias y voluntarios constituye también una expresión de esperanza.

"Empezar de nuevo es mirar al futuro, y empezar de nuevo es tener esperanza", afirmó.

Gómez Cantero destacó que la solidaridad y la fraternidad manifestadas durante los días posteriores al incendio forman parte de esa esperanza y las relacionó con la acción concreta de las comunidades cristianas junto a quienes sufren las consecuencias de la tragedia. "La solidaridad que han expresado y la fraternidad que han expresado es también forma de esperanza", declaró.

Asimismo, subrayó el papel de los creyentes en el acompañamiento a las víctimas: "Muchas veces nosotros somos las manos de Dios, los pies de Dios, los ojos, las bocas y los oídos de Dios, porque nuestra fe nos lleva a llevar a Dios a los demás desde nosotros mismos".

El cuidado de la creación

El obispo señaló además que la experiencia vivida durante estos días ha llevado también a reflexionar sobre la relación con el medio ambiente y sobre la necesidad de prestar atención al estado de los montes y a la acumulación de vegetación seca. "Si nosotros cuidamos la naturaleza, la naturaleza nos cuida a nosotros", aseveró.

Según explicó, el abandono de determinadas prácticas tradicionales de mantenimiento del monte y la reducción de la actividad ganadera han favorecido el crecimiento de la maleza y el aumento del riesgo de incendios en distintas regiones.

Acompañar y reconstruir

El prelado destacó igualmente el trabajo realizado por las parroquias para proporcionar medicamentos, ropa y otros bienes básicos a las personas evacuadas, muchas de las cuales abandonaron sus viviendas sin poder recoger sus pertenencias ni sus tratamientos médicos habituales. "Las parroquias se han volcado, han trabajado noche y día, han cuidado a la gente y han ido a buscar medicinas", dijo.

En relación con el futuro de las comunidades perjudicadas, insistió en la importancia del acompañamiento y de la vida comunitaria para afrontar las consecuencias del incendio. "Es el momento de ser todos responsables con la gente que está sufriendo", sostuvo.

Finalmente, dirigió un llamamiento a la responsabilidad en el uso de los espacios naturales y al compromiso con el cuidado de la creación, en línea con las enseñanzas recogidas en la encíclica Laudato si' del Papa Francisco.

"Tenemos que aprender a vivir de la naturaleza, pero a vivir bien con la naturaleza", concluyó.

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13 julio 2026, 15:05