Argentina: 50 años del martirio de Monseñor Angelelli
Vatican News
Cincuenta años después de su martirio, el beato Enrique Angelelli sigue siendo uno de los testimonios más claros de una Iglesia que se solidariza con los más vulnerables. El 4 de agosto de 1976, el obispo de La Rioja, en el noroeste de Argentina, fue asesinado por orden del régimen militar cuando regresaba de Chamical, donde había celebrado una misa en memoria de dos sacerdotes asesinados días antes. Durante años, su muerte se presentó como un accidente de tránsito, pero las investigaciones posteriores confirmaron que se trató de un asesinato premeditado, ordenado para silenciar una voz que resultaba incómoda para la dictadura.
Una voz que el régimen quería silenciar
Angelelli fue culpable de ponerse del lado de los agricultores, trabajadores y residentes de los suburbios más pobres de su diócesis. Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, denunció abiertamente los secuestros, la tortura y los asesinatos, sin escatimar críticas, incluso contra aquellos dentro de la Iglesia que habían optado por el silencio o la simpatía hacia los militares. En julio de 2014, los instigadores y perpetradores del crimen fueron condenados a cadena perpetua.
La "voz de los que no tienen voz"
Beatificado el 27 de abril de 2019, junto con dos sacerdotes y un laico de la diócesis de La Rioja, también víctimas de la represión, Angelelli ha sido llamado la "voz de los sin voz", el "defensor de los pobres y oprimidos". Nacido en Córdoba en 1923 en el seno de una familia de inmigrantes italianos de la región de Las Marcas, Angelelli fue ordenado sacerdote en Roma en 1949 y completó sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. De regreso a Argentina, se dedicó al ministerio pastoral entre estudiantes, trabajadores y residentes de las villas miserias, los grandes barrios marginales urbanos. Nombrado primer obispo auxiliar de Córdoba y luego párroco de La Rioja, encontró en el Concilio Vaticano II la inspiración decisiva para su ministerio.
Un testimonio que aún hoy resuena
El obispo argentino sigue siendo un ejemplo de fidelidad evangélica. León XIV también lo invoca en su encíclica Magnifica Humanitas, donde lo cita entre los «mártires de la fraternidad y la justicia», junto a San Maximiliano Kolbe y San Óscar Romero, identificándolo como un testigo que, en circunstancias extremas, encarnó la esperanza del Evangelio y la dignidad de la persona humana. Cincuenta años después de su asesinato, el mensaje de Enrique Angelelli conserva una extraordinaria vigencia. Su martirio nos recuerda que la fidelidad al Evangelio también implica defender a los pobres, buscar la justicia y tener el valor de denunciar toda forma de opresión.
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