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Restos de un carro armado de las fuerzas de defensa etíopes Restos de un carro armado de las fuerzas de defensa etíopes

Etiopía, en Tigré una guerra silenciosa y poderosa arde bajo las cenizas

Mientras en los campos de refugiados de la región etíope hay una crisis humanitaria sin precedentes con más de 1.300 muertos a causa de la falta de alimentos y medicinas, el conflicto que se creía apaciguado entre el Frente Popular de Liberación de Tigré y el ejército federal podría estallar nuevamente con mayor violencia que antes.

Federico Piana – Ciudad del Vaticano

Más de mil trescientas personas han muerto de hambre y por falta de medicamentos. Son mujeres, hombres y niños que en los últimos tres años han perdido la vida en los campos de refugiados de la región septentrional etíope de Tigré. Muertos en la indiferencia del mundo y en el desinterés de la comunidad internacional que durante años ha ignorado que en esas tiendas y precarias viviendas la situación humanitaria -como recordó ayer Gebreselassie Tareke, director de la Oficina de Asuntos Sociales de Tigré- está empeorando cada vez más: «Las ayudas del gobierno federal son insuficientes y también las ONG internacionales están reduciendo sus apoyos».

Conflicto potencial

Esos campos de refugiados caídos en el olvido son el dramático resultado de los feroces enfrentamientos iniciados en 2020 y concluidos casi a finales de 2022 entre el Frente Popular de Liberación de Tigré y el ejército federal etíope, apoyado también por el de la nación vecina Eritrea. Una lucha nunca del todo apagada y que en estas horas ha vuelto a arder bajo las cenizas. Parece haber sido en vano el acuerdo que a finales de 2022 decretó el cese de las hostilidades. El entendimiento, firmado en Pretoria, Sudáfrica, y que entró en vigor simbólicamente justo el día del segundo aniversario del conflicto, ahora corre el riesgo de convertirse en un recuerdo desvaído.

Fuentes locales que han preferido mantener el anonimato por razones de seguridad nos informan de movimientos del ejército etíope en la frontera precisamente con Tigré. Movimientos de aproximación que ya duran varios meses y que no alarman poco a la población. El gobierno local habría pedido ya a todos los ciudadanos que se mantengan listos para defender Tigré en caso de que el ejército etíope intervenga de manera contundente. El temor entre los jóvenes es cada vez más palpable: como todo el pueblo, no quieren la guerra y temen ser reclutados por las milicias de Tigré si estas volvieran a entrar en combate.

Acusaciones recíprocas

A las razones que fueron causa del primer conflicto, que costó 600.000 muertos -las divergencias irreconciliables entre el partido del Frente Popular de Liberación de Tigré y las fuerzas políticas del gobierno nacional, incluida la suspensión de las elecciones de 2020 debido a la epidemia de Covid- ahora se suman las relacionadas con el incumplimiento, por ambas partes, del acuerdo de alto el fuego de 2022. Mientras el Frente Popular de Liberación de Tigré lamenta que el gobierno federal no habría, como prometido en el acuerdo, liberado los territorios de Tigré ocupados por otras regiones de manera considerada ilegal y contraria a la Constitución, el gobierno federal acusa a la Tigray Defence Force, un grupo armado cercano pero no equivalente al partido del Frente de Liberación de Tigré, de no haber depuesto aún las armas, algo previsto solemnemente en el acuerdo.

Peligroso bloqueo económico

A hacer aún más candente el escenario estaría también el bloqueo económico de todo Tigré. Fuentes locales señalan que los suministros de combustible apenas llegan y que los existentes están escaseando; que las actividades bancarias están obstaculizadas debido a la liquidez casi inexistente; y que incluso los bienes de primera necesidad están sufriendo una contracción insostenible. La gente, confirman las fuentes, está enfadada, pero no quiere la guerra: quiere evitarla a toda costa.

La Iglesia en favor de la paz

La Iglesia católica, junto con la ortodoxa y la comunidad musulmana, está intentando dialogar con las fuerzas políticas locales y el gobierno central para promover la paz, en una mediación difícil pero constante. Una labor que se acompaña de la oración incesante de toda la comunidad eclesial. Sin embargo, la alerta lanzada es también otra: se refiere a una posible escalada. Si el frente del conflicto interno en Tigré volviera a encenderse, la guerra podría extenderse también a Eritrea, ya que el gobierno de Asmara ha acusado recientemente a Etiopía de tener ambiciones sobre su puerto de Assab para conquistar así la tan ansiada salida al mar.

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24 marzo 2026, 17:21