León XIV: la Palabra de Dios da verdad a la vida, a menudo rodeada de palabras vacías
Daniele Piccini – Ciudad del Vaticano
La Iglesia es el «lugar propio de la Sagrada Escritura», en el que florece su tarea: «dar a conocer a Cristo y abrir al diálogo con Dios». Una Palabra que alimenta el camino de fe de cada uno, que impulsa a la Iglesia «más allá de sí misma», devolviendo la «verdad» a la vida, que de otro modo estaría sumergida en el ruido difuso de tantas «palabras vacías». Así lo ha afirmado León XIV en la catequesis de la audiencia general de hoy, 11 de febrero, en la Aula Pablo VI, ante 7.000 fieles de todo el mundo, dedicada una vez más a la Constitución conciliar Dei Verbum.
Compartir el pan con los fieles
En la comunidad cristiana, afirma el Papa León, la Palabra tiene su hábitat porque en la vida y en la fe de la Iglesia encuentra «el espacio en el que revelar su significado y manifestar su fuerza». El Concilio Vaticano II, explica además, ha mostrado cómo la Iglesia siempre se ha alimentado «del pan de vida de la mesa tanto de la Palabra de Dios como del cuerpo de Cristo» y que comparte con los fieles. La reflexión de la Iglesia sobre las Sagradas Escrituras, precisa el Pontífice, es por tanto continua.
Y citando la exhortación postsinodal del papa Benedicto XVI Verbum Domini de 2010, recuerda que el vínculo entre la Palabra y la fe pone de relieve que «la auténtica hermenéutica de la Biblia no puede ser otra que la fe eclesial».
Leer las Escrituras para conocer a Cristo
El «fin último» de la lectura, la interpretación y la meditación de la Escritura, subraya el Pontífice, es «conocer a Cristo» y, a través de Él, «entrar en relación con Dios», como en una «conversación, un diálogo».
La Palabra de Dios, fundamento y alma
La Palabra de Dios, «confiada a la Iglesia y por ella custodiada y explicada», desempeña el «papel activo» de dar «sustento y vigor a la comunidad cristiana», es una fuente de la que no solo «todos los fieles están llamados a beber», sino que también debe guiar a «quienes ejercen el ministerio de la Palabra: obispos, presbíteros, diáconos, catequistas».
«Es precioso —dice el Papa— el trabajo de los exégetas y de quienes practican las ciencias bíblicas; y es central el lugar de la Escritura para la teología, que encuentra en la Palabra de Dios su fundamento y su alma».
Cristo, Palabra viva
La Palabra de Dios imprime a la Iglesia un movimiento de salida: «la abre continuamente a la misión hacia todos», concluye el Pontífice. Una Palabra que vive en la Iglesia y que «está totalmente relacionada con Jesucristo y se experimenta que esta es la razón profunda de su valor y de su poder».
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