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El Papa: Faltan progresos en la tragedia de los niños sin cuidados ni derechos

En su discurso al comité organizador de la iniciativa «From Crisis to Care: Catholic Action for Children», León XIV invita a preguntarse «si los compromisos globales para el desarrollo sostenible» han sido dejados de lado. Además, recuerda los deseos de los más pequeños, expresados en una carta para la cumbre sobre sus derechos, convocada por el Papa Francisco en el Vaticano el año pasado: «limpiar el mundo de las cosas malas, colorearlo con la amistad y el respeto».

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano

Colores que hablan de «amistad» y «respeto». El gris que sabe a rendición, donde parecen haberse estancado los «compromisos globales para el desarrollo sostenible». Y luego el negro más cupo de la «tragedia», el que envuelve a la infancia herida y hace pagar a los más pequeños el precio más alto: cuidados negados, derechos pisoteados, oportunidades truncadas. Así describe el Papa León XIV la situación de los niños en el mundo, dirigiéndose esta mañana, 5 de febrero, al comité organizador de la iniciativa From Crisis to Care: Catholic Action for Children, recibido en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano.

Los frutos de la cumbre sobre los niños en el Vaticano

El Pontífice comienza subrayando que los compromisos que centran el evento representan los frutos de las semillas plantadas en la misma época del año pasado, cuando el 3 de febrero, el Papa Francisco inauguró en el Vaticano la cumbre sobre los derechos de los niños.

Estén seguros de mis oraciones mientras tratan de discernir la voluntad del Señor y de leer los «signos de los tiempos» relativos al impacto de las crisis mundiales sobre los «más pequeños» de Dios.

Cuidados negados, oportunidades sofocadas

Una «tragedia»: así define León XIV el hecho de que los niños y los jóvenes, «aquellos a quienes Jesús quería que acudieran a Él», se vean privados con demasiada frecuencia de cuidados y del acceso a los bienes esenciales.

Además, a menudo tienen pocas oportunidades de desarrollar el potencial que Dios les ha dado.

Cuestionarse el futuro de los compromisos con el desarrollo sostenible

A esta constatación se suma un dato especialmente doloroso: «la situación actual de los niños no ha mejorado en este último año». Una falta de avances en su protección que suscita, afirma el Papa, una profunda preocupación.

Cabe preguntarse si los compromisos globales para el desarrollo sostenible se han dejado de lado cuando vemos que en nuestra familia humana global tantos niños siguen viviendo en la pobreza extrema, sufren abusos y son desplazados forzosamente, por no hablar del hecho de que no tienen una educación adecuada y son aislados o separados de sus familias.

León XIV con un miembro del comité directivo de la organización «From Crisis to Care: Catholic Action for Children»
León XIV con un miembro del comité directivo de la organización «From Crisis to Care: Catholic Action for Children»   (@VATICAN MEDIA)

Los derechos de los más pequeños

Precisamente este último aspecto recuerda, subraya Leone XIV, el «fuerte énfasis» del Papa Francisco, contenido en la exhortación apostólica Amoris Laetitia, sobre el derecho de los más pequeños «a recibir el amor de una madre y un padre», ambos necesarios para una «maduración íntegra y armoniosa». Una exhortación reiterada por el propio León XIV en su discurso ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede el pasado mes de enero, cuando reafirmó «una visión profunda de la vida como un don que hay que cuidar y de la familia como su custodia responsable» y calificó de «deplorable» el hecho de que los recursos públicos se destinen «a la supresión de la vida en lugar de al apoyo de las madres y las familias».

Impulsados por el bien 

El Papa plantea entonces dos cuestiones centrales. La primera se refiere al hecho de que la conferencia se celebre «en nombre de aquellos que no tienen voz»: una tarea «noble», de la que, sin embargo, se deriva la responsabilidad de no desanimarse ante iniciativas fallidas, la falta de interés de terceros o la percepción de que el contexto general no esté mejorando.

Dejen que el bien que saben que están haciendo los impulse a seguir adelante.

No descuidar las «necesidades transversales»

La segunda cuestión es la invitación a centrarse en las «necesidades transversales» de los niños, que corren el riesgo de quedar en segundo plano cuando la atención se centra en un solo ámbito de necesidad. Si bien reconoce que cada uno actúa según sus carismas y competencias específicas, León XIV anima a «encontrar formas para trabajar juntos en mayor armonía», a fin de que los niños reciban una atención equilibrada, capaz de aunar «el bienestar físico, psicológico y espiritual». En este contexto, el Pontífice identifica en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en la Pontificia Academia para la Vida, en la Unión de Superiores Generales y en la Unión Internacional de las Superioras Generales, valiosos puntos de referencia para desarrollar planes de acción concretos en favor de los niños.

«Limpiar el mundo de las cosas malas»

Leone XIV concluye evocando de nuevo al Papa Francisco, definido como «maestro ejemplar» en el recordar la importancia de escuchar a los más pequeños. Sus palabras finales son las que los mismos niños habían escrito en una carta presentada en la cumbre del año pasado:

¡Junto a ti queremos limpiar el mundo de las cosas malas, colorearlo con la amistad y el respeto, y ayudarte a construir un futuro hermoso para todos!

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05 febrero 2026, 13:10