Ante los conflictos, el Papa insta a los cristianos a dar testimonio de unidad
Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano
La «plena unidad» entre los cristianos no es solo un objetivo lejano, sino una urgencia dictada sobre todo por los conflictos que afligen al mundo, desgarrando de manera particular a Oriente Medio. León XIV reitera la necesidad de un compromiso ecuménico más incisivo en esta época de guerras y divisiones en una conversación telefónica y en una carta a Tawadros, el Papa copto-ortodoxo de Alejandría, con motivo del Día de la Amistad entre Coptos y Católicos. Precisamente «el deseo de dar un nuevo impulso a la celebración» de esta festividad, una de las más importantes del diálogo ecuménico, fue el tema central de la conversación que tuvo lugar —según informa un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede— «en un clima cordial y fraterno», durante la cual se reiteró la voluntad de «superar cualquier obstáculo al diálogo de la fe y la caridad». Se expresó también «la conciencia de la responsabilidad común por el anuncio del Evangelio y la promoción de la paz y la reconciliación, especialmente en el tan castigado Oriente Medio».
La «noble tradición» iniciada por el Papa Francisco
La misma petición la reitera el Papa León XIV en la carta enviada a Tawadros con motivo de esta Jornada, cuya idea surgió del mismo Patriarca y fue luego retomada y relanzada por el Papa Francisco el 13 de mayo de 2013, dos meses después de su elección, para conmemorar los entonces cuarenta años del histórico encuentro entre Pablo VI y Shenouda III (1973), que culminó con la firma de una declaración cristológica común. Tawadros y Francisco se volvieron a ver diez años después, en mayo de 2023, primero en la Plaza de San Pedro, juntos en el estrado de la audiencia general para bendecir juntos a la multitud, y luego, al día siguiente, en el Palacio Apostólico para reafirmar la esperanza de la comunión eucarística y conmemorar a los 21 cristianos coptos asesinados por decapitación por el Estado Islámico en 2015 en una playa de Libia, incluidos desde ese día en el Martirologio Romano como «signo de la comunión espiritual» entre la Sede de Pedro y la Sede de Marcos.
León XIV se inscribe, por tanto, en la estela de esta «noble tradición» iniciada por su «amado predecesor» Francisco de celebrar una Jornada de la Amistad copto-católica y pide que esta celebración dé un nuevo impulso al camino común, marcado por antiguas separaciones e «incomprensiones» y nuevas reconciliaciones.
En un momento en que nuestro mundo se ve afligido por tantos conflictos, en particular en Oriente Medio, los cristianos deben, más que nunca, comprometerse con la plena unidad, para que podamos dar testimonio juntos del Príncipe de la Paz. En esto, podemos confiar en la poderosa intercesión y en el ejemplo de los innumerables mártires que han sufrido por el nombre de Cristo.
Dar testimonio de la bondad de Dios a la humanidad
El Papa León ya había recordado la «Jornada» en el último Regina Cœeli del domingo 10 de mayo, enviando un «saludo fraternal» al Papa Tawadros II, quien el día anterior había celebrado la Eucaristía en la Basílica de San Marcos en Venecia junto con algunos obispos y presbíteros coptos. Los dos aún no han tenido ocasión de encontrarse personalmente: Tawadros había enviado una carta de felicitación al Pontífice estadounidense con motivo de su elección en 2025 y también hubo una llamada telefónica. A la espera de un encuentro, el Papa León, desde la ventana del Palacio Apostólico, pidió oraciones por toda la «amada» Iglesia copta «con la esperanza de que nuestro camino de amistad nos conduzca a la unidad perfecta en Cristo». En la carta firmada el 4 de mayo, pero publicada hoy, viernes 15, reitera ese deseo, deteniéndose en particular en el concepto mismo de «amistad». Para los cristianos no es «un sentimiento vago», sino el «centro mismo de nuestra vida y de nuestra fe», que se inspira en la enseñanza de Cristo de que «no hay amor más grande» que «dar la propia vida por los amigos».
¡Es, pues, inspirándonos en la amistad de Cristo con nosotros como podremos fortalecer la amistad entre nosotros y entre nuestras Iglesias, continuando a dar testimonio juntos de la divina filantropía para toda la humanidad!
Diálogo y unidad
En esta línea, León XIV expresa la esperanza de que la Comisión Internacional Conjunta para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales —que desde 2003 está comprometida en un diálogo teológico «extremadamente fecundo» que ha producido tres documentos que «demuestran una creciente comprensión teológica» —pueda «reanudar lo antes posible sus trabajos con todas las Iglesias de la familia ortodoxa oriental, para responder a la oración de Cristo: que todos sean uno». También en la misiva, el Papa agradece a la Iglesia copta ortodoxa la hospitalidad ofrecida a los participantes —entre ellos varias delegaciones católicas— en la sexta Conferencia Mundial de la Comisión «Fe y Orden», celebrada en octubre de 2025 en el Monasterio de San Bishoy, en Wadi El Natrun.
León XIV se muestra, además, «confiado» en que las reflexiones emprendidas con motivo del 1700.º aniversario del Primer Concilio Ecuménico de Nicea «reavivarán nuestro deseo de alcanzar la unidad visible de la Iglesia»:
Una unidad arraigada en el único bautismo que profesamos en el Credo de Nicea y que, ruego sinceramente, podamos alcanzar.
De cara a Pentecostés, el Pontífice invoca entonces al Espíritu Santo para que «guíe a coptos y católicos en nuestro peregrinaje común en la verdad y la caridad hacia la plena comunión».
Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí
