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El Papa León XIV saluda a los fieles desde el papamóvil El Papa León XIV saluda a los fieles desde el papamóvil

El Papa: entre tropiezos y olvidos, solo Dios puede calmar nuestra inquietud

En un videomensaje para el evento ecuménico de oración «Thy Kingdom Come», León XIV subraya el deseo y la audacia de pedir la cercanía del Señor en la oración. Una invocación que nace del anhelo de dar vida a un «mundo nuevo» de paz y unidad, como «multitud de hombres y, al mismo tiempo, un solo hombre».

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano

Reconocer nuestras caídas y olvidos ante ese Dios que, «en lo más profundo de nuestro ser», sabemos que es el único capaz de satisfacer los deseos y calmar las inquietudes interiores. Dirigirse, pues, al Señor con la audacia de quien pide cercanía, para hacer realidad el proyecto de un «mundo nuevo» donde reinen la paz y la unidad, habitado por una «multitud de hombres y, al mismo tiempo, un solo hombre, pues, aunque los cristianos son muchos, Cristo es uno solo». Estos son algunos de los temas abordados por el Papa León XIV en el videomensaje publicado hoy, 14 de mayo, con motivo del evento ecuménico de oración Thy Kingdom Come.

«Ven, Emmanuel»

Este es el nombre del movimiento que surgió en 2016 a raíz de una invitación dirigida por los arzobispos de Canterbury y York a la Iglesia de Inglaterra, y que con el paso de los años se ha convertido en una iniciativa internacional que invita a los cristianos de todo el mundo a rezar para que cada vez más personas puedan conocer a Jesús. El Pontífice inscribe su reflexión precisamente en esta línea, recordando la invocación del tiempo de Adviento: «Ven, Emmanuel».

Con gran urgencia pidamos que se cumpla la profecía de Isaías: el nacimiento del Emmanuel, cuyo nombre significa «Dios está con nosotros».

La audacia de la oración

Una oración que se vuelve «cada vez más urgente», porque es fuerte el deseo de ser salvados «de nuestros pecados, de nuestra necedad y de todo lo que podría hacernos daño». Se invoca además la presencia del Señor para que sane lo que está quebrantado dentro de nosotros y en el mundo.

Deseamos que sane lo que está quebrantado en nosotros y lo que está quebrantado en nuestro mundo. Aunque sabemos que Dios es omnipotente y trascendente, somos lo suficientemente audaces como para pedirle que esté realmente con nosotros: no lejos, sino cerca. Somos lo suficientemente audaces como para gritar con el profeta: «¡Oh, si rasgaras los cielos y descendieras!».

Reconocer la presencia de Jesús

Desde el Adviento pasamos luego al tiempo de Pascua, cuando se canta el «Aleluya», reconociendo la resurrección del «Dios-con-nosotros». Un júbilo que, al leer los Evangelios, nos recuerda cómo ni siquiera las personas más cercanas a Jesús lograron siempre reconocerlo en los días posteriores a la resurrección. Y, sin embargo, él «estaba realmente presente».

Y Jesús sigue estando presente, porque cuando regresó al lado del Padre no nos dejó huérfanos. Él permanece con nosotros a través del don del Espíritu Santo, y lo encontramos de diversas maneras, porque está siempre realmente presente en la Iglesia.

«Dios está con nosotros»

«¡Cristo lo es todo para nosotros!», afirma el Papa, subrayando que en él se encuentran el sentido y la plenitud de la vida. «No es algo que podamos callar», advierte, sino una Buena Nueva que hay que compartir.

Dios está con nosotros, y nosotros, que lo hemos encontrado, estamos llamados a hablar de él a los demás.

Un mundo de paz y unidad

Por último, tras recordar la importancia de orar para que cada vez más personas conozcan «el amor salvífico y liberador de Dios revelado en Jesús», León XIV concluye recordando algunas palabras pronunciadas en la homilía de la Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro.

Al igual que las mujeres, que corrieron a dar la noticia a sus hermanos, también nosotros queremos partir para llevar a todos la buena nueva de que Jesús ha resucitado y de que, con su fuerza, resucitados con Él, también nosotros podemos dar vida a un mundo nuevo, de paz y de unidad, como «multitud de hombres y, al mismo tiempo, un solo hombre, pues, aunque los cristianos son muchos, Cristo es uno solo».

 

 

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13 mayo 2026, 17:27