Buscar

El Papa en la Basílica de San Pietro in Ciel d'Oro, Pavía. El Papa en la Basílica de San Pietro in Ciel d'Oro, Pavía.

León XIV en Pavía: visita la tumba de san Agustín y llama a una Iglesia de ‘piedras vivas’

León XIV viaja a Pavía, en el norte de Italia, para peregrinar a la tumba de san Agustín y celebrar la Liturgia de la palabra. En su homilía, el Papa articula su mensaje en torno a cuatro ejes: poner a Cristo en el centro, volver a lo esencial del Evangelio, cultivar la interioridad agustiniana y promover una Iglesia misionera.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Esta tarde el Papa se ha desplazado a unos 500 kilómetros de Roma, para realizar una peregrinación espiritual a la tumba de san Agustín y visitar a los fieles de Pavía, en el norte de Italia. En la homilía pronunciada durante la Liturgia de la Palabra en la Basílica de San Pietro in Ciel d'Oro, el Santo Padre ha destacado la vitalidad de la Iglesia local, a la que ha definido como “una comunidad de antigua tradición que permanece viva y presente en la ciudad y en el territorio, atenta a los signos de este tiempo y a sus desafíos, sin dejarse desalentar por las fatigas, por el contexto secularizado y por las dificultades en la transmisión de la fe”.

¿Cómo podemos hoy, en Pavía, ser una Iglesia viva?

Tomando como punto de partida la Lectura el Apóstol Pedro, el Papa explica a los paveses que permanecer unidos a Cristo, piedra viva, “es esencial”.

“Cristo es el fundamento del edificio espiritual, es la piedra angular colocada como base de nuestro camino eclesial, de la acción pastoral y de la evangelización”.

Además, explica que “ser construidos y construir en Cristo” nos preserva del riesgo de dispersarnos y fatigarnos en cosas secundarias, quizá buenas, pero que no van a lo esencial: “naturalmente, estamos llamados a ser realistas, y sabemos que en las comunidades parroquiales y en la vida de una diócesis hay muchas urgencias y muchos compromisos que requieren presencia y múltiples actividades”. Pero se trata – puntualiza – “de reconducir todo al centro” y “de impedir que nuestras acciones resulten dispersivas, centradas únicamente en nosotros mismos y en nuestros esfuerzos”.

Ser comunidades cristianas centradas en lo esencial

A partir de esta reflexión, León XIV ha subrayado la necesidad de que las comunidades cristianas vuelvan a centrarse en lo esencial, incluso si ello implica renunciar a algunas estructuras o seguridades heredadas del pasado:

“Lo esencial es vivir con Cristo, y difundir su Evangelio es lo que debe preocuparnos. Lo recomiendo ante todo a los presbíteros, que a veces pueden sufrir el sentido de dispersión interior y de cansancio por las múltiples obligaciones: vuelvan siempre al centro”.

El Pontífice después ha extendido esta invitación también a los religiosos y religiosas, que con frecuencia afrontan el desafío de actualizar el carisma de sus institutos. A ellos los ha animado a volver constantemente a Cristo y a poner los dones recibidos al servicio de toda la Iglesia, en comunión con las demás comunidades religiosas y con la Iglesia diocesana.

Acompañar a las personas ha redescubrir la fe

En su homilía, el Papa recuerda que nos encontramos en un tiempo en el que muchas personas parecen haber perdido el gusto espiritual o, por diversas razones, ya no logran percibir como atractiva la propuesta de la fe cristiana para sus vidas. Por ello, recuerda que “estamos llamados a llevar el anuncio del Evangelio, un anuncio gozoso y liberador de Jesucristo, que haga emerger la belleza de la fe para nuestra vida y para nuestra sociedad”.

“Hay cada vez más necesidad, hoy, de acompañar a las personas al descubrimiento o redescubrimiento de la fe”.

San Agustín y el valor de la interioridad

Inspirándose en la figura de san Agustín, cuyos restos se conservan precisamente en esta basílica de Pavia donde la pronunciado su homilía, León XIV ha destacado también el valor de la interioridad, invitando a redescubrir el silencio, la búsqueda de la verdad y el encuentro con Dios en el corazón humano:

“La necesidad de volver a entrar en uno mismo, de no dispersarse en la fragmentación exterior, de buscar y encontrar un sentido que oriente nuestra vida y anime nuestras relaciones, es una exigencia común a todos: hoy reaparece de diversas maneras incluso en la prisa y en la dispersión de la vida cotidiana, especialmente en los interrogantes de los más jóvenes”.

La vocación de ser “piedras vivas”

El Papa retoma la imagen de las “piedras vivas” citada al principio de su homilía para recordar que cuando nuestro testimonio de fe es coherente y apasionado, nosotros mismos nos convertimos en “piedras vivas” que componen el edificio espiritual que es la Iglesia:

“Estamos llamados a ser una Iglesia bien arraigada en el territorio, una Iglesia que camina en medio de las fatigas y las esperanzas de la gente, experta en el arte de escuchar y de acompañar, cuidando las relaciones con las familias, con aquellos que se preparan para recibir los Sacramentos y también con quienes se acercan esporádicamente o están alejados de la vida de fe”.

Al final de su homilía, el Papa ha animado a los fieles a cultivar esta pasión pastoral sin desánimo y a llegar a todos con la alegría del Evangelio. Ante de concluir, ha hecho un recordatorio: “La escucha de la Palabra genera vitalidad espiritual, estimula el testimonio en los ambientes de vida y impulsa a hacerse prójimos de los pobres”.

 

Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí.

20 junio 2026, 16:30