Gallagher: Los tratados son puentes para unir, no muros para proteger privilegios
Antonella Palermo - Ciudad del Vaticano
La diplomacia "debe seguir iluminando el camino de la solidaridad y la amistad dentro de la comunidad internacional". Así lo enfatizó monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, en su discurso de este 30 de enero, en Eslovaquia, donde se encuentra de visita para celebrar el 25º aniversario del Acuerdo Marco con la Santa Sede. Durante la reunión con el ministro de Asuntos Exteriores, Juraj Blanár, el representante del Vaticano calificó la amistad entre ambos países de "fructífera y sólida" y reiteró los pilares sobre los que se seguirán basando las relaciones bilaterales y multilaterales. El Prelado expresó su satisfacción al reconocer los logros del país, tanto dentro de su territorio (en la defensa de los valores familiares, la promoción de la igualdad y la protección del bienestar de las generaciones futuras) como fuera de él, mediante su continua contribución a la comunidad internacional en la promoción del diálogo, el fomento de la confianza y el fomento de la paz y la estabilidad entre los Estados.
Reconstruir la confianza en un mundo oscurecido por la guerra
"Nuestro mundo está ensombrecido por las guerras, los conflictos y la fragilidad de las instituciones multilaterales. En este mundo fragmentado y polarizado", observó el representante del Vaticano en Bratislava, "la esperanza parece lejana y esquiva. Sin embargo, el llamado sigue vigente: construir (y donde ha fracasado, reconstruir) la confianza, perseverar en el diálogo y buscar caminos hacia una paz duradera".
Tras repasar las visitas de los Papas Juan Pablo II y Francisco a la nación europea, así como la del secretario de Estado Parolin hace tres años, y, simultáneamente, las de los jefes de Estado eslovacos al Vaticano, la más reciente hace menos de dos meses, Gallagher recordó cómo la colaboración se ha consolidado en un compromiso compartido con el bien común, inspirado en la misión evangelizadora de los santos Cirilo y Metodio. Una historia que, como reafirmó el Prelado, pone de relieve una verdad fundamental que la Santa Sede defiende en todas sus iniciativas bilaterales: «Los tratados están destinados a ser puentes que se construyen para superar las divisiones, no muros erigidos para proteger privilegios».
Protección y promoción de la dignidad humana
«Acuerdos como el nuestro respetan las misiones específicas tanto del Estado como de la Iglesia, a la vez que facilitan una colaboración que beneficia a la sociedad en su conjunto», continuó monseñor Gallagher. «Promueven el diálogo y fomentan el entendimiento mutuo». Subyacente a esto, enfatizó, está la intención de promover la unidad en la diversidad, "exigiendo el reconocimiento, la protección y la promoción de la dignidad de cada persona, para que todos puedan perseguir el desarrollo humano integral y alcanzar la plenitud auténtica".
Asistencia a los refugiados ucranianos
El Prelado también recordó varios proyectos sociales, especialmente en los ámbitos de la educación y la solidaridad, llevados a cabo por la Iglesia católica en el país. Entre ellos se encuentran la Universidad de Ružomberok y numerosas instituciones benéficas como Cáritas, que, en estrecha colaboración con las autoridades locales y la sociedad civil, asiste a miles de personas. Se presta especial atención a las personas mayores, las personas con discapacidad, las personas sin hogar y las familias necesitadas. Gallagher también mencionó el compromiso de quienes ayudan a los refugiados, en particular a los ucranianos, ofreciendo comida, alojamiento, asesoramiento, cursos de idiomas y asistencia para la integración. Asimismo, destacó la labor de los educadores juveniles, que promueven una ciudadanía responsable basada en la fe y el servicio. Estos esfuerzos, inspirados en los valores de la justicia, la dignidad humana y la responsabilidad moral, tienen un impacto más allá de las fronteras de Eslovaquia.
Sin la cultura del encuentro, hay el riesgo de ser derrotados
Finalmente, recordando el núcleo del Mensaje de León XIV para la Jornada Mundial de la Paz, el representante del Vaticano reiteró la dirección en la que la Santa Sede pretende continuar, lo que el Papa Francisco solía llamar la "cultura del encuentro" y el "arte de lo posible" al referirse a la diplomacia. "Así como la Santa Sede promueve constantemente la coexistencia armoniosa de las personas y las comunidades dentro de los Estados", concluyó, "salvaguardando la dignidad y la libertad de cada persona, también se mantiene firme en la defensa de los principios y valores que sustentan las relaciones pacíficas entre las naciones, con pleno respeto a la soberanía de cada una. Sin estos fundamentos, la comunidad internacional corre el riesgo de sucumbir a una lógica de poder, en la que los Estados más vulnerables son los primeros en sufrir".
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