Santa Sede: sistemas agroalimentarios hacia modelos más satisfactorios
Vatican News
Con motivo de la 39 sesión de la Conferencia Regional para América Latina y el Caribe (Larc) que se desarrolla del 2 al 6 de marzo en Brasilia, el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA -monseñor Fernando Chica Arellano- intervino asegurando que “América Latina y el Caribe cuentan con una biodiversidad excepcional que representa un valioso aliado para la seguridad alimentaria mundial”.
“Sin embargo, -expresó monseñor Arellano- la región se ve cada vez más golpeada por catástrofes naturales, y el hambre, la pobreza y la degradación medioambiental siguen siendo preocupantes. Por desgracia, la emergencia climática no pertenece a un futuro hipotético, sino que es algo que ya estamos experimentando hoy en día, con secuelas dramáticas que menoscaban la seguridad alimentaria”.
El representante de la Santa Sede recordó las palabras del Papa León XIV en la FAO el 16 de octubre de 2025: «en un tiempo en el que la ciencia ha alargado la esperanza de vida, la tecnología ha acercado continentes y el conocimiento ha abierto horizontes antes inimaginables, permitir que millones de seres humanos vivan - y mueran - golpeados por el hambre es un fracaso colectivo, un extravío ético, una culpa histórica».
Señaló además Arellano que “por lo tanto, es imperioso abordar de manera global las dimensiones ambientales, económicas y sociales de la producción agrícola, respaldando a los países de la región en la integración de políticas, tecnologías e innovaciones para aumentar la productividad y facilitar la transformación de los sistemas agroalimentarios hacia prácticas más sostenibles que salvaguarden los medios de vida y los recursos naturales”.
“Para responder apropiadamente a los retos actuales, es fundamental contar con alianzas estratégicas sólidas y en este contexto el sector científico desempeña un papel sustancial en la generación de innovación y conocimientos para acelerar la transformación de los sistemas agroalimentarios hacia modelos más satisfactorios y resilientes”, dijo Arellano.
Finalizó enfatizando que “en esta época de progreso tan rápido, es necesario garantizar que el uso de la tecnología se base siempre en la ética y en la protección de la dignidad humana que Dios ha dado a cada persona, de modo que constituya una herramienta concreta que sirva para un crecimiento agrícola eficiente y sostenible, y para que el ser humano desempeñe de manera responsable su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación”.
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