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La cocina y el comedor solidario en Jersón durante la visita del cardenal Krajewski en junio de 2023. La cocina y el comedor solidario en Jersón durante la visita del cardenal Krajewski en junio de 2023.

Ucrania: bajo los drones en Jersón, la cocina social sostenida por el Papa

El dominico Mykhailo Romaniv recorre regularmente más de 500 kilómetros hacia la línea del frente para llevar ayuda a una de las ciudades más golpeadas por la guerra, gracias a un comedor social y otros proyectos humanitarios.

Alina Petrauskaite SCM y Svitlana Dukhovych

"En Jersón la base de la supervivencia es la posibilidad de poder contar con los demás. Sin el apoyo mutuo es muy difícil sobrevivir aquí", cuenta en una entrevista con los medios vaticanos el padre dominico Mykhailo Romaniv, director del Centro San Martín de Porres de Fastiv, en Ucrania. A través de este centro se llevan adelante en Jersón un comedor social y diversos proyectos humanitarios, sostenidos también por el Santo Padre a través del limosnero apostólico, el cardenal Konrad Krajewski.

El padre Michal Romaniv con paquetes de ayuda para la población de Jersón.
El padre Michal Romaniv con paquetes de ayuda para la población de Jersón.   (don Mariusz Krawiec SSP)


La visita del cardenal Radcliffe a Ucrania

En los últimos días estas iniciativas humanitarias han sido observadas de cerca por el cardenal Timothy Radcliffe, de visita en Ucrania. "Su presencia —cuenta el padre Mykhailo— ha sido para mí un signo de esperanza. Se encontró con la gente y, con lágrimas en los ojos, dijo que también él está aprendiendo mucho de estas personas".

Para una ciudad como Jersón, gestos de solidaridad como este son realmente vitales. Es una de las ciudades y regiones ucranianas más golpeadas por los bombardeos rusos. Tanto los habitantes que permanecen en la ciudad por diferentes motivos como quienes intentan ayudarlos viven cada día bajo la amenaza constante de los ataques y con el riesgo real de perder la vida.

Al inicio de la invasión a gran escala, la ciudad y parte de la región fueron ocupadas por tropas rusas. En noviembre de 2022 el ejército ucraniano liberó la orilla derecha del río Dniéper, incluida la capital regional, mientras que la orilla izquierda continúa aún bajo ocupación.

Misiles, bombas y una ciudad casi desierta

La línea del frente pasa hoy a lo largo del Dniéper, que en ese tramo tiene entre cuatro y seis kilómetros de ancho. Desde allí, las fuerzas rusas golpean diariamente Jersón y las aldeas cercanas con artillería, drones, sistemas de misiles y bombas aéreas.

Según la administración de la ciudad, en enero de 2026 se registraron más de 2.500 ataques contra la comunidad de Jersón. En el mes siguiente, la intensidad de los bombardeos aumentó aproximadamente tres veces. El peligro se ve agravado por la cercanía del frente: un proyectil de artillería puede alcanzar la ciudad en pocos segundos, haciendo a menudo imposible cualquier aviso eficaz.

Antes de la guerra a gran escala vivían en la comunidad de Jersón unas 323.000 personas; hoy queda apenas entre el 10 y el 20 %, mientras continúan las evacuaciones y desplazamientos de la población.

Más de 500 kilómetros para ayudar

El padre Mykhailo Romaniv pertenece a la comunidad dominicana de Fastiv, cerca de Kyiv, mientras que Jersón se encuentra en otra parte del país: entre ambas ciudades hay más de 500 kilómetros.

Recordando cómo nació la idea de iniciar un comedor social en Jersón, el sacerdote vuelve a los primeros meses de la invasión a gran escala, cuando su comunidad ayudaba a evacuar a las personas de las zonas más peligrosas, incluida Jersón.

"Intentábamos no solo sacar a las personas de allí, sino acompañarlas realmente: encontrar un lugar donde pudieran instalarse de inmediato y recibir el apoyo necesario", explica.

Durante la ocupación de la ciudad, los dominicos de Fastiv buscaron diferentes formas de hacer llegar a Jersón medicamentos, productos de higiene y otros bienes esenciales. "A veces —recuerda el sacerdote— la ayuda se transportaba incluso en barcos, pero nunca dejamos de enviarla".

Al mismo tiempo, añade, en la comunidad se repetía a menudo: "En cuanto Jersón sea liberada, iremos allí". Y así fue.

El 18 de noviembre de 2022, apenas una semana después de la liberación de la ciudad, los dominicos llegaron por primera vez. «Desde entonces hemos empezado a estar presentes aquí, junto a la gente». Con el tiempo surgió la idea de crear algo estable: un lugar al que las personas pudieran acudir regularmente para recibir apoyo.

Visita del cardenal Racliffe a Jersón
Visita del cardenal Racliffe a Jersón

“Díganme qué necesitan”

El padre Romaniv recuerda también la visita que realizó en Navidad de 2022 el cardenal limosnero del Papa, Konrad Krajewski, al Centro San Martín de Porres en Fastiv.

"En aquella ocasión me dijo: 'Si hay necesidad, llámenme y díganme qué necesitan'".

Más tarde, el dominico escribió al cardenal explicándole el proyecto de abrir un comedor social en Jersón. "En realidad —confiesa— no teníamos ningún fondo para iniciarlo: preparar los locales y comprar el equipamiento implicaba gastos enormes".

La respuesta llegó esa misma noche.

"El cardenal me escribió que el Papa Francisco deseaba apoyar personalmente nuestra cocina y que estaba enviando los fondos para abrirla. Añadió que en el Evangelio vemos cómo las personas responden inmediatamente a la llamada de Cristo, sin aplazarla".

La cocina social está activa desde hace casi tres años. Posteriormente se abrió también una panadería, donde se preparan pan y dulces para la ciudad y las aldeas cercanas. En 2024 se inauguró además una lavandería social para los habitantes.

La cocina fue alcanzada por un cohete el pasado 6 de febrero.
La cocina fue alcanzada por un cohete el pasado 6 de febrero.

Mantener espacios de esperanza

El padre Romaniv explica que desde 2022, cuando comenzó a viajar regularmente a Jersón, el peligro ha aumentado notablemente. Una amenaza particularmente seria son los drones, que atacan la ciudad constantemente.

"Hace un mes, el 6 de febrero, un cohete Grad cayó sobre nuestra cocina social y perforó el grueso techo de cemento. Algunos meses antes hubo un ataque de artillería que hizo estallar todos los vidrios. Esta es la realidad constante en la que vive la gente".

A pesar de todo, para el sacerdote lo importante es mantener vivo un espacio de esperanza.

"También gestionamos un punto de calefacción. Hace poco encontré allí a algunas mujeres ancianas que bebían té, comían nuestros dulces, esperaban el almuerzo y miraban la televisión. Hay un sentido de hogar, la percepción de ser recordados y de tener a alguien cerca. En estas condiciones eso tiene un gran valor".

En casi tres años de actividad, la cocina social ha distribuido unos 450.000 platos de comida.

La lavandería social representa también una ayuda preciosa, especialmente para los habitantes del barrio Ostriv, que desde hace unos ocho meses viven sin luz, agua ni gas, en apartamentos helados.

"Podemos al menos ofrecerles la posibilidad de lavar su ropa. Junto a la lavandería hay una sala de acogida donde las personas pueden calentarse y lavarse. Son cosas simples, pero en ellas se manifiesta la humanidad más normal", explica el dominico.

La ayuda constante de los Papas, de Francisco a León XIV

El padre Mykhailo subraya que el apoyo del Papa, canalizado a través del cardenal Krajewski, no llegó solo al inicio del proyecto, sino que continúa hasta hoy.

"El cardenal Konrad Krajewski se acuerda de nosotros y nos ayuda regularmente. Podemos decir que aproximadamente el 50 % del mantenimiento de nuestros proyectos es posible gracias a su apoyo. Estamos profundamente agradecidos a él y al Santo Padre".

Además, la comunidad recibe ayuda de organizaciones polacas y de algunos socios de Estados Unidos.

Los dominicos distribuyen también pan y agua potable en aldeas donde los habitantes no pueden salir debido a la amenaza constante de drones. En la ciudad participan en un proyecto de transporte social que ofrece traslados gratuitos al hospital o evacúa a las personas de las zonas más peligrosas.

Junto a voluntarios y servicios sociales, se aseguran de que la comida llegue también a quienes están postrados en cama o tienen movilidad reducida.

"A menudo —revela el sacerdote— son los mismos habitantes quienes ayudan. Quien viene a recoger su comida lleva una porción también para los vecinos. Es una forma importante de solidaridad y de autoorganización de la comunidad. Creo que en Jersón esta capacidad de contar unos con otros es la verdadera base para sobrevivir".

Una fuerza increíble

Al preguntarle qué le ayuda a mantener la esperanza en medio de estas circunstancias, con el zumbido constante de los drones sobre sus cabezas, el padre Mykhailo recuerda la reciente visita del cardenal Radcliffe.

"Para mí fue un signo especial de esperanza. Estuvo aquí con nosotros, visitó la cocina social, la lavandería y los lugares donde los voluntarios preparan los paquetes humanitarios".

El cardenal se encontró con la gente y, con lágrimas en los ojos, dijo que estaba aprendiendo mucho de ellos.

"Me conmovió profundamente que él mismo pidiera a las personas que lo bendijeran. Decía que veía en ellos a Cristo, porque lo que hacen es por Dios".

No todos los trabajadores del proyecto son profundamente creyentes, pero cuando abrazaron al cardenal —que cumplirá 81 años dentro de pocos meses—, todos lloraron.

"Para mí estos son signos muy fuertes de la presencia de Dios. Escuchar sus palabras sobre la esperanza, la paz y la victoria de Ucrania nos da una fuerza increíble para seguir adelante".

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06 marzo 2026, 15:12