Imbamba: el Papa invita a trabajar por la justicia y a escuchar a los pobres
Tiziana Campisi – Enviada a Luanda
Hay alegría por haber tenido a León XIV en las calles de Angola, por haberle dado a conocer su historia y su cultura, y hay entusiasmo por su apoyo a la Iglesia y por el aliento para enfrentar los desafíos de hoy en las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal de Angola y Santo Tomé y arzobispo de Saurimo, monseñor José Manuel Imbamba. El prelado hace un balance con los medios de comunicación vaticanos de la visita del Papa al país, del 18 al 21 de abril, tercera etapa del viaje pastoral a África, que concluye en Guinea Ecuatorial. El Pontífice deja a los angoleños la invitación a sembrar «el Evangelio de la justicia, del amor, de la paz y de la reconciliación», a respetar la dignidad de las personas, a crecer en la misión y a escuchar a los pobres.
¿Qué ha significado para Angola la visita de León XIV?
Ha sido una hermosa oportunidad, porque el Santo Padre ha podido conocer un poco la belleza de nuestra fe, de nuestra cultura, de nuestra vida social. Ha sido un momento de gran júbilo, un momento de acogida, de compartir todo lo que el Evangelio nos trae. Su estancia entre nosotros ha sido una acogida para él, que es el Vicario de Cristo en la tierra. Nos llevó a contemplar todo lo que debemos ser como cristianos, como ciudadanos, y su mensaje fue muy fuerte para nosotros. Para no huir de todo lo que debemos hacer como discípulos de Cristo. Su mensaje al mundo, el mensaje de paz, de justicia, de solidaridad, también fue muy fuerte. Por eso estoy satisfecho, personalmente, por todo lo que hemos recibido como frutos de esta visita del Santo Padre.
¿Cómo reanuda ahora su camino la Iglesia angoleña?
Reanuda su camino con alegría y esperanza, tal como nos pidió el Santo Padre, para seguir sin huir de nuestros desafíos, que son muchísimos. Debemos seguir sembrando el Evangelio de la justicia, del amor, de la paz y de la reconciliación. Ese Evangelio que debe ser una oportunidad para la conversión auténtica, huyendo de todo lo que es superficialidad o superstición. Para que nuestra conversión sea auténtica, debemos seguir a Jesucristo, con nuestro corazón, con nuestra forma de actuar y mirando hacia Dios, que es amor.
¿Qué mensaje de León XIV hay que asimilar y poner en práctica especialmente?
Es el de no dejar que los demás vivan en la pobreza. Hay que saber compartir con los demás todo lo que Dios ha puesto a disposición de todos. No a la explotación, no al egoísmo, no al individualismo. Hay que respetar la dignidad, respetar el desarrollo integral de las personas. El llamado que nos dejó es también para los gobernantes: trabajar por la justicia, la importancia del otro, del encuentro, del diálogo, la importancia de todo lo que hace crecer la fraternidad entre nosotros.
¿En qué ámbitos debe fortalecerse hoy la Iglesia en Angola?
Debe fortalecerse, como nos pidió también el Papa al reunirse ayer con nosotros —obispos, sacerdotes, consagrados y consagradas y agentes pastorales— en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en Luanda, en ser testigos, testigos de la alegría, del amor de Dios. Debemos crecer en la misión, en escuchar a los pobres, en escuchar a todos los marginados. Sobre todo, debemos crecer en la formación de los sacerdotes y los religiosos. Vivir de manera coherente y tratar de ser un signo de salvación en medio de nuestros hermanos.
¿Qué es lo que más necesita Angola y su Iglesia?
Angola necesita paz social, esa paz que hace que todas las familias tengan lo necesario para seguir adelante y crecer. Tenemos contrastes que no nos ayudan a compartir con los demás todo lo que Angola tiene como don, como bien, como riqueza material y cultural. Por eso todos debemos unir nuestras inteligencias, voluntades, fuerzas y energías positivas para sacar a Angola de esta pobreza antropológica, social, cultural y económica, de esta pobreza de mentalidad. Porque Angola tiene todo para ser feliz, tiene todo para crecer, para compartir entre sus hijos e hijas todo lo que Dios nos ha dado. Es un esfuerzo que todos debemos hacer para que la Iglesia logre ser una voz que eduque las conciencias. Esta voz que invita a pensar en lo mejor, que sabe tender puentes para que todos podamos encontrarnos juntos con el mismo ideal, en el mismo camino y hacia esa sabiduría social que todos debemos buscar, ante todo.
¿Qué palabras de León XIV hay que conservar sobre todo?
Lo que hay que conservar es la esperanza. Ser positivos, ser acogedores, respetar a los mayores y tratar de vivir la fe sin superstición, tratar de construir la paz sobre los cimientos del Evangelio y, sobre todo, construir esa amistad que todos debemos vivir en Cristo Jesús. Por eso, las palabras sobre la esperanza son palabras que dan un impulso a todos. Sobre todo, a los jóvenes, que no deben tener miedo de buscar a Cristo, de aceptarlo en su vida y de tratar de superar las dificultades que encuentran en el camino de la vida.
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