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Gugerotti en la entronización del nuevo Patriarca caldeo: «fidelidad y el servicio»

En la ceremonia celebrada en la catedral de San José en Bagdad, el cardenal prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales invitó a Polis III Nona a custodiar la fidelidad a la tradición y el servicio a los fieles, animándole a la misión en el Oriente Medio herido y en la diáspora, para vivir «una nueva primavera de fe», caridad y anuncio del Evangelio

Lorena Leonardi - Ciudad del Vaticano

«Fidelidad a las tradiciones» y «alegría de compartirlas» con otras Iglesias y expresiones religiosas, «para un testimonio que haga del mundo un lugar mejor, más sereno, más abierto a la esperanza, más capaz de crecer». Esto es lo que pidió el cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, al patriarca de Bagdad de los caldeos, Polis III Nona, con motivo de la ceremonia de entronización que tuvo lugar esta mañana, 29 de mayo, en la catedral caldea de San José de Bagdad, en Irak.

Un «día histórico», lo definió el cardenal, haciéndose portavoz de los deseos y la solidaridad de León XIV en el compromiso «de vivir en plena comunión y con apoyo fraterno por el bien de todos».

Una historia sorprendente

El prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales repasó a continuación la historia de la Iglesia caldea, «cargada de misterio» y «sorprendente en muchos aspectos», forjada por los apóstoles y sus primeros sucesores, y arraigada directamente en la tierra de Jesús.

El cardenal Gugerotti recordó además la elaboración filosófica y teológica «del más alto nivel» madurada en los monasterios y en las sedes universitarias y «la labor de los traductores de escritos antiguos de la cultura griega», auténtico «puente con el mundo europeo». Otros elementos constitutivos señalados por el cardenal fueron el martirio, «con coherencia y fidelidad hasta tiempos recientes», y la presencia cada vez más extendida en diversas tierras del mundo debido a la inestabilidad del «querido y herido Oriente Medio», donde la presencia de la Iglesia caldea es «acogida y estimada, admirada» por su capacidad de adaptación, pero «muy ligada» a su propia historia.

Abrazo espiritual diario

Un «enorme patrimonio» guardado «en vasos de barro», resumió el cardenal prefecto refiriéndose a la delicadeza del contexto misionero del nuevo patriarca. «Aprecie a estos fieles suyos, Beatitud», exhortó, ellos «son su familia», a acoger «en el abrazo espiritual» de la oración, del cuidado y de la solidaridad cotidiana. En busca de «un padre, un maestro», pero sobre todo de un ejemplo de santidad, no solo ellos, sino toda la Iglesia, ponen la mirada en el nuevo patriarca como en una «oportunidad extraordinaria para una nueva primavera».

Lo que Polis III Nona tiene ante sí es, para el prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, «un desafío espiritual y ascético», compuesto de liturgia, catequesis, «testimonio de caridad» y «solidaridad participativa con los pobres», «formación cultural y espiritual del clero», así como «presencia constante», dando «prioridad absoluta a la predicación del Evangelio sobre otros intereses humanos, por legítimos que sean, pero peligrosos si se sitúan en primer lugar».

Fe antigua para caminos nuevos

Esfuerzos y atenciones necesarios para que pueda «florecer una vida nueva», dando «consuelo a los corazones perdidos» y «valor para emprender caminos nuevos, encarnando la riqueza de la tradición en las necesidades y desafíos cotidianos de la vida moderna», subrayó. Además, el deseo de que la voz de la Iglesia caldea no se «apague a causa de las circunstancias históricas o políticas» y de que «esta tierra sagrada pueda ser, aún más que en el pasado, lugar de peregrinación no solo hacia lugares de antigua fe, sino hacia comunidades que inspiran y admiran por su fidelidad a Cristo».

Para inspirar a otros pueblos

No se trata, aclaró el cardenal, de «palabras de circostancia»: el servicio del clero, de los religiosos y de las religiosas «sea la tarea del jardinero que cuida de su jardín sin cálculos, sin ambiciones, sin falsedad, pero con plena transparencia de costumbres y de medios, incluso económicos», reiteró. Por último, garantizó la presencia y la disponibilidad de la Santa Sede «para colaborar en todo lo que pueda ser útil para reforzar aquello que ayude a esta Iglesia a cumplir una vez más su misión, que no se limita a un territorio restringido, sino que, también debido a la actual diáspora, sigue extendiéndose y siendo el núcleo de inspiración» para tantos pueblos.

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29 mayo 2026, 15:23