Gallagher: siglos de diplomacia vaticana por la paz
Lorena Leonardi y Sebastián Sansón
La defensa de la vida, la familia, la libertad religiosa, los derechos humanos, la democracia, el multilateralismo y el derecho internacional constituyen los “valores fundamentales” compartidos por la Santa Sede y Cabo Verde. A estos se suman grandes “desafíos globales”: conflictos, crisis climática, desigualdades, migraciones, transformaciones tecnológicas, tráfico de drogas, crisis de valores, individualismo y pérdida del sentido de la verdad. Este es el marco general trazado por el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, en la conferencia celebrada ayer, lunes 11 de mayo, en Cabo Verde.
El prelado se encuentra de visita en la República insular africana hasta el 14 de mayo, con motivo del 50º aniversario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el país.
El objetivo central de la paz
“Medio siglo de diálogo, cooperación y auténtica amistad entre un joven Estado soberano y una de las instituciones diplomáticas más antiguas del mundo”, sintetizó el prelado en su intervención en español, destacando cómo la pontificia es una diplomacia fortalecida por “una larga tradición histórica”, orientada al “objetivo central” de la paz, la defensa y la promoción de la dignidad de la persona humana.
Recordó entonces sus orígenes en el siglo XI, en tiempos de la Reforma Gregoriana, con la institucionalización dentro de la Iglesia del “derecho de legación”; la estabilidad institucional alcanzada en el siglo XV, con el paso -adoptado también por otros Estados- de las misiones ocasionales a las permanentes, característica central de la diplomacia moderna; y la consolidación en los siglos XVI y XVII, con la distinción entre nuncios, legados e internuncios.
Las relaciones diplomáticas de la Santa Sede
Actualmente, “la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con 184 Estados, además de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta”, y las misiones diplomáticas acreditadas ante la Santa Sede con sede en Roma son 93, prosiguió Gallagher, profundizando en los métodos de trabajo de la diplomacia pontificia y el funcionamiento de la Secretaría de Estado en su misión al servicio del Papa.
En el contexto de la experiencia adquirida a lo largo de los siglos “al servicio de la paz, la justicia y la defensa y promoción de la dignidad humana”, se insertaron las relaciones con la República de Cabo Verde incluso antes de la declaración de independencia de 1975.
El arzobispo recordó la audiencia concedida por el Papa Pablo VI el 1 de julio de 1970 en el Vaticano a algunos líderes de los movimientos de independencia africanos, entre ellos Agostinho Neto, Marcelino dos Santos y Amílcar Cabral:
"Este encuentro, que el propio Cabral definió como algo que 'contó más que cualquier arma' de cara a la liberación de Cabo Verde y de otros países del continente africano, le costó a la Santa Sede la interrupción temporal de las relaciones diplomáticas con Portugal. Sin embargo, reveló el valiente compromiso de la Iglesia y del Santo Padre por dar visibilidad internacional a la causa africana y al anhelo de liberación de sus pueblos. Además, contribuyó a trazar un camino hacia el diálogo, la promoción de los derechos humanos fundamentales y el reconocimiento de la cultura y la identidad de cada pueblo, en respuesta al colonialismo a menudo despreciativo hacia ellos".
La Iglesia en Cabo Verde
La presencia de la Iglesia, por su parte, hunde sus raíces en la historia más profunda de la República de Cabo Verde, constituyendo un componente identitario: los misioneros católicos, entre los primeros habitantes del archipiélago africano en 1462, influyeron profundamente en la cultura, el arte, la música y las costumbres.
Fue en 1533 cuando se instituyó la diócesis de Santiago de Cabo Verde, la primera del África subsahariana: "Así, Cabo Verde y, sobre todo, la Diócesis de Santiago de Cabo Verde se convirtió en un centro de irradiación de evangelización y organización eclesial. Y, al mismo tiempo, también de organización social, con la construcción de centros de salud y de formación: centros de salud, hospitales, colegios, conventos y seminarios".
El arzobispo aludió además a la aprobación por parte del Gobierno del Protocolo de aplicación del Acuerdo entre la Santa Sede y la República de Cabo Verde, en vigor desde el 3 de mayo de 2014. Lo consideró "un paso ciertamente importante", destinado no a privilegiar a la Iglesia, sino a garantizar asistencia a los ciudadanos caboverdianos, "que buscan sobre todo beneficios en el el ámbito de la salud y la educación; y que pone aún más de manifiesto las buenas relaciones y el compromiso compartido entre las Partes en favor del bien común y del desarrollo humano integral de toda la población".
Relaciones fundadas en el amor y la verdad
Asimismo, el prelado hizo una exhortación a promover una “diplomacia de la esperanza y de los valores”, haciendo realidad el llamamiento del Papa a una “paz desarmada y desarmante” mediante “relaciones fundadas en el amor y la verdad”.
Por último, dio un mensaje de aliento a los dirigentes y al pueblo caboverdiano a “perseverar en la búsqueda del bien común, en la justicia, la unidad y la solidaridad”.
También en la jornada de ayer, en presencia del arzobispo, tuvo lugar la firma del Protocolo para la Aplicación del Acuerdo Bilateral de 2013, suscrito por la Iglesia local.
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