Koovakad en Azerbaiyán: Renovar el diálogo entre diversas religiones y culturas
Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano
«Fuego», término que, traducido, alude al significado atribuido al pueblo de Azerbaiyán. «Viento», elemento por el que se conoce a su capital, Bakú. Estos dos símbolos, que representan el amor y la armonía respectivamente, constituyen el núcleo del mandato conjunto que la Santa Sede y el país caucásico renuevan con la visita del cardenal George Jacob Koovakad, Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, prevista del 15 al 19 de junio.
El vínculo entre Azerbaiyán y la Santa Sede
La tarde de este 18 de junio, en la residencia del jeque ul-Islam del Cáucaso, Allahshukur Pashazade, en Bakú, el Purpurado pronunció un discurso expresando su gratitud por la cálida bienvenida recibida y por la larga amistad que une a la Santa Sede con las comunidades religiosas de Azerbaiyán. En presencia del Prefecto Apostólico del país, monseñor Vladimír Fekete, el Embajador ante la Santa Sede, Ilgar Mukhtarov, y representantes de las comunidades cristianas y judías locales, Koovakad recordó las visitas al país de San Juan Pablo II en 2002 y del Papa Francisco en 2016, las cuales, junto con numerosos encuentros e iniciativas, han fortalecido los lazos entre ambas comunidades.
Cristianos y musulmanes juntos
Inspirado por la enseñanza de la Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, Nostra Aetate, del Concilio Vaticano II, el cardenal Prefecto destacó cómo «cristianos y musulmanes han buscado caminar juntos al servicio de la paz, reconociendo que adoramos al único Dios, Creador del cielo y de la tierra». En esta perspectiva, el acuerdo bilateral firmado en 2011 y el Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Religiosa firmado el año pasado dan testimonio de la convicción compartida de que «el diálogo no es meramente un intercambio de ideas, sino un camino hacia una comprensión más profunda, la confianza y la colaboración».
Compromisos para el futuro
Lo construido hasta ahora debe servir de incentivo para perseguir el ideal de la "civilización del amor", plasmado por el Papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas. En este espíritu, Koovakad afirmó que el llamado es a cumplir cinco compromisos importantes reafirmados en el documento: desarmar las palabras que siembran hostilidad y división; construir la paz en la justicia defendiendo la dignidad de cada persona; adoptar la perspectiva de las víctimas y escuchar el clamor de quienes sufren; renovar el diálogo entre religiones, culturas y pueblos; fortalecer la diplomacia y la cooperación multilateral para afrontar los desafíos del mundo contemporáneo. Estos principios no son solo "nobles aspiraciones", sino "responsabilidades urgentes".
El encuentro con el presidente Aliyev
El martes 16 de junio, el Purpurado también se reunió con el Presidente de la República de Azerbaiyán, Ilham Aliyev. Durante la reunión, según un comunicado de la agencia estatal de noticias Azertag, el cardenal transmitió los saludos del Papa León XIV y del cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin. Se destacó el papel de la Iglesia Católica local y la construcción de una segunda iglesia en el país. Haciendo hincapié en la importancia de la tolerancia y el multiculturalismo para promover la paz y el diálogo interreligioso, también se abordó la colaboración entre la Santa Sede y la Fundación Heydar Aliyev, que lleva el nombre del padre del actual presidente, resaltando su contribución a la salvaguarda del patrimonio cultural y al fomento del diálogo interreligioso a través de diversos proyectos.
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