«Semana intensiva» del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano
Escucharse y conocerse. Detenerse para enfocar lo que se ha hecho, reencontrar el sentido compartido y la dirección del camino común. Estas son las líneas maestras de la Semana Intensiva del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI), un encuentro celebrado del 23 al 30 de abril, principalmente en el Palacio San Calisto. Se organizaron diversas actividades para todos, incluso para los colegas de la llamada «diáspora», los colaboradores que trabajan fuera de Roma. Entre ellas, la visita a los Museos Vaticanos, al Borgo Laudato si’ y la participación en el Regina Cæli del Papa León XIV en la Plaza de San Pedro.
Profundizar en la misión del Dicasterio
El Dicasterio está compuesto por los cuatro Superiores y un Jefe de Oficina, las secciones programáticas (Escucha y Diálogo, Reflexión e Investigación, Comunicación y Restitución) y las áreas de apoyo (Secretaría y Servicios General, Administración y Planificación). El personal del DSDHI se reunió en Roma para momentos de trabajo de oficina y entrevistas individuales, pero también para actividades formativas, con el objetivo de fortalecer los lazos y profundizar en el conocimiento de la misión del Dicasterio y de su funcionamiento. La asamblea de apertura, en la Sala Văn Thuận, se desarrolló en un ambiente familiar y animado, marcado por una gran variedad de procedencias, edades, idiomas y funciones.
Escuchar, no imponer los temas
Una curiosidad significativa: cada año tiene un nombre. Los dos primeros (2022–23) se llamaron «Año 00» y «Año 0», dedicados a la construcción de los cimientos. A partir del tercer año, el DSDHI adoptó el lenguaje del calendario litúrgico: Primer Año del Tiempo Ordinario, Segundo, y así sucesivamente. La tradición de la «Semana intensiva» comenzó en 2023 y se ha celebrado puntualmente en los años siguientes. El cardenal Czerny, entrevistado por los medios de comunicación vaticanos, señaló tres objetivos principales: releer la misión del Dicasterio en el tiempo presente —un tiempo sustraído de la urgencia cotidiana—; fortalecer la comunicación interna para favorecer un funcionamiento eficiente; y fortalecer la relación entre quienes trabajan en la sede y en la diáspora para enriquecer la calidad del servicio del Dicasterio.
En cuanto a los temas tratados, el prefecto del Dicasterio recordó lo que define como un «dogma»: el DSDHI no establece prioridades desde arriba, sino que escucha a las Iglesias locales y las acompaña en su misión de abordar lo que obstaculiza el desarrollo humano integral en su contexto particular. Le hizo eco la hermana Alessandra Smerilli, secretaria del Dicasterio, quien describió la semana como un tiempo para interrumpir la rutina diaria y «recargar energías». La palabra clave señalada por la hermana Smerilli como brújula fue «conocimiento». El subsecretario, monseñor Jozef Barlaš, quien en noviembre de 2025 sucedió a monseñor Anthony Onyemuche Ekpo, nombrado asesor para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, destacó que la diáspora no es solo una cuestión logística, sino la imagen de una Iglesia presente en todos los rincones del mundo.
Ayudar al Papa y a los obispos
El cardenal Czerny concluyó la sesión de apertura repasando, con gratitud, todas las secciones y áreas del Dicasterio: Escucha y Diálogo, Reflexión e Investigación, Comunicación y Restitución, Secretaría y Servicio General, Administración y Planificación. A continuación, abordó el tema de los «silos», esos obstáculos, concretos o invisibles, que limitan la plena sinergia interna. Construir comunidad, observó, es un compromiso que hay que declarar y perseguir junto con el objetivo principal: «ayudar al Papa y a los obispos a promover el desarrollo humano integral».
Iniciar procesos que perduren en el tiempo
Entre los momentos formativos, destacó la sesión sobre los procesos de acompañamiento en curso, a cargo del cardenal subsecretario Fabio Baggio. El principio rector, reiterado por el cardenal, es claro: no se trata de organizar eventos, sino de acompañar procesos y apoyar iniciativas. Itinerarios orientados a resultados pastorales concretos y capaces de dejar huellas duraderas en las Iglesias locales. Entre los ponentes externos, intervino el Dr. Pasquale Ferrara, secretario general del Instituto Universitario Europeo de Florencia, quien ofreció algunas claves de interpretación sobre el orden mundial minado por tantos conflictos y por el juego de los intereses económicos.
Analizar la comunicación interna
A lo largo de la semana, todo el personal del DSDHI tuvo la oportunidad de debatir sobre nuevas estrategias para mejorar la comunicación interna, dando continuidad al proyecto iniciado en 2024. Al presentar la sesión, la hermana Smerilli destacó la importancia de las relaciones efectivas en el desempeño del trabajo diario. El núcleo del encuentro fue un ejercicio práctico: los participantes, divididos en siete grupos, trabajaron en cuestiones surgidas a lo largo del proceso, desde la eficacia de las reuniones hasta la colaboración entre oficinas, pasando por la gestión de los flujos de información, para luego presentar observaciones y propuestas operativas.
La jornada en Borgo Laudato si’
La jornada del 28 de abril se llevó a cabo en Castel Gandolfo, en el Borgo Laudato si’. El día comenzó con la celebración de la Eucaristía con el nuevo formulario para la custodia de la creación, presidida por monseñor Vittorio Francesco Viola O.F.M., secretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en el altar del jardín de la estatua de la Virgencita. A continuación, el cardenal Baggio presentó un informe sobre el desarrollo del Centro de Alta Formación Laudato si’: un proyecto en crecimiento concreto, desde la instalación fotovoltaica de 380 kW hasta la creación de un jardín terapéutico sensorial para personas con autismo.
El cardenal Czerny propuso una meditación a partir del documento del Grupo de Estudio 2 del Sínodo, «Escuchar el clamor de los pobres y de la tierra», subrayando cómo este concierne a toda la Iglesia. De ello se desprendió con fuerza la importancia de considerar a los pobres como sujetos activos, protagonistas y no como destinatarios pasivos. Por la tarde se llevó a cabo una sesión de trabajo en equipo, guiada por una experta.
Las palabras de aliento finales
En la sesión de clausura, Czerny invitó a mantenerse atentos y solidarios ante los desastres que azotan diversas regiones del mundo, anticipando nuevas sinergias con el Dicasterio para el Servicio de la Caridad. A continuación, citó un pasaje del discurso del Papa León XIV en la Universidad Católica de África Central, durante su viaje apostólico a Camerún: «Ninguna sociedad puede prosperar si no se fundamenta en conciencias rectas, educadas en la verdad». Formar conciencias libres y «santamente inquietas» es una condición para que la fe cristiana se presente como una propuesta plenamente humana, capaz de transformar la vida personal y social. En esta perspectiva propuesta por el Santo Padre, observó el cardenal, se refleja el trabajo cotidiano del Dicasterio: un estímulo y, al mismo tiempo, un desafío para el servicio y el acompañamiento pastoral. En un mundo digital en el que todo puede ser dicho y pensado, las «conciencias rectas» y la «santa inquietud» señalan una base sólida para el camino común hacia el desarrollo humano integral, «la vida en abundancia» prometida por Jesús.
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